Declaración de apertura del MSC en la Sesión Plenaria del CSA 46!

17 October 2019, Rome, Italy - CFS 46 Side Event: SE084 The impact of extractivism on women’s right to food and the struggle for a just transition: Addressing root causes of violence against women and the way ahead for concrete solutions towards the achievement of the 2030 Agenda. Organizers: CFS Civil Society and Indigenous Peoples' Mechanism (CSM) Committee on World Food Security, 46th Session, 14-18 October 2019, FAO headquarters (Iran Room).rrPhoto credit must be given: ©FAO/Pier Paolo Cito. Editorial use only. Copyright ©FAO.
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14 Octubre 2019

Declaración de apertura del MSC en la Sesión Plenaria del CSA 46!

Observaciones del MSC sobre El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI) 2019

Vocera en nombre del MSC  Chaturika Sewwandi, Vikalpani National Women’s Federation, Sri Lanka 

El Mecanismo de la Sociedad Civil y Pueblos Indígenas para las relaciones con el CSA agradece el informe SOFI 2019, sus análisis y sus reflexiones.

No obstante, los resultados del informe son sobrecogedores. El hambre va en aumento. Actualmente, el número de millones de personas subalimentadas es casi el mismo que hace 10 años, cuando se reformó el CSA. Desde 2015 el número de personas que padecen hambre va en aumento.

El informe SOFI confirma lo que observamos cada día en nuestras comunidades y países: millones de personas se quedan atrás y luchan por sus derechos y medios de vida, contra la discriminación y la exclusión, el acaparamiento de tierras y otros recursos, la concentración de mercado y las desigualdades crecientes dentro los países y entre ellos.

El informe reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático muestra que crece la presión sobre la tierra, y el sistema alimentario actual es un factor fundamental de la crisis climática, que afecta gravemente a la seguridad alimentaria. Vemos pérdidas sin precedentes de biodiversidad, conflictos persistentes y crisis alimentarias, un aumento de la criminalización de los y las defensoras de derechos humanos, y violencia contra las mujeres, como recalcan otros informes.

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible se dirigen al fracaso, en especial el ODS 2. No es suficiente con acelerar, tenemos que cambiar de dirección. Si un tren va en la dirección equivocada, acelerar no es una solución.

La nueva dirección de las políticas se basa en la centralidad de las personas y sus derechos humanos y en la necesidad urgente de una profunda transformación agroecológica de los sistemas alimentarios hacia la soberanía alimentaria y la plena realización del derecho a una alimentación adecuada.

El CSA ha elaborado y aprobado instrumentos normativos que pueden y deberían orientar un cambio hacia políticas públicas más centradas en las personas y las comunidades. Los Estados miembros y los organismos de las Naciones Unidas deberían redoblar los esfuerzos para usar y aplicar los instrumentos normativos del CSA, y asegurar la coherencia de las políticas y la rendición de cuentas, en estrecha cooperación con nosotros, los y las campesinas y agricultoras familiares a pequeña escala, trabajadoras de la alimentación y la agricultura, pueblos indígenas, pastoralistas, pescadores artesanales, sin tierra, consumidores, mujeres, jóvenes y poblaciones urbanas en inseguridad alimentaria.

El CSA, sus miembros y participantes deben promover el respeto, la protección y la realización de los derechos de las mujeres y garantizar que se convierten en una prioridad transversal para el CSA en las negociaciones de políticas en curso y futuras.

El cambio de dirección urgentemente necesario incluye una relación diferente con nosotros, la juventud. Nuestro arbitrio, autonomía y diversidad como juventud deben ser reconocidos y respetados. Tenemos derecho a un trabajo digno, salarios de subsistencia e ingresos decentes. El derecho a la tierra y otros recursos naturales es fundamental para nosotros como jóvenes productores de alimentos.

El CSA y los Estados miembros deberían prestar una atención prioritaria a aquellos de nosotros en la juventud que vivimos y trabajamos con las comunidades más afectadas por el hambre y la malnutrición. Nuestra voz debe escucharse. Deben garantizarse nuestros derechos a participar en la toma de decisiones políticas a todos los niveles.

El mundo se encuentra en una encrucijada, y nuestro futuro está en riesgo. No podemos permitirnos no cambiar de dirección.