Declaraciones del MSC sobre las negociaciones de las Directrices sobre Sistemas Alimentarios y Nutrición

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Desde el inicio de las negociaciones de las Directrices Voluntarias del CSA sobre Sistemas Alimentarios y Nutrición, el MSC ha estado muy comprometido y ha hecho muchas contribuciones sustanciales para aportar las prioridades de sus sectores. El MSC también ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación por la forma cada vez más problemática en que se ha llevado a cabo el proceso desde abril de 2020, y por la falta de voluntad política de varios gobiernos para transformar los actuales sistemas alimentarios insostenibles.

Al finalizar las negociaciones, una delegación del Grupo de Trabajo sobre Sistemas Alimentarios y Nutrición del MSC resumió la posición del Mecanismo en tres declaraciones clave.


Declaración de apertura del MSC

25 de enero de 2021 – Primer día de la tercera ronda de negociaciones del GTCA de las Directrices Voluntarias sobre Sistemas Alimentarios y Nutrición

Desde el MSC queremos compartir varias cuestiones acerca del documento que tenemos entre las manos, las Directrices voluntarias del CSA sobre los sistemas alimentarios y la nutrición.

La primera es que, en un momento de crisis global, tanto ecológica como social, que se está visibilizando en forma de pandemia, constatamos que se está queriendo evitar la visibilización de las responsabilidades de los diferentes actores, especialmente la responsabilidad del modelo agroindustrial tanto en la crisis climática como en las carencias nutricionales a escala global.

De esta forma, se está ignorando la urgencia a la que hacemos frente y cuya resolución pasa necesariamente por la transformación de los sistemas alimentarios hacia modelos más justos, sostenibles, resilientes y saludables. Esta urgencia no se está plasmando en el documento. Incluso en un momento en el que los ODS enmarcan el trabajo de muchas, se pretende buscar sistemas alimentarios sostenibles sin nombrar apenas la sostenibilidad o despojándola de significado, lo que genera ciertas dudas sobre la ambición y los objetivos a los que se está reduciendo este proceso.

Mientras algunas buscamos garantizar derechos, otras buscan salvar intereses y esto lo comprobamos en la ausencia de un enfoque que tenga los derechos humanos como centro. Se nombra apenas el derecho a la alimentación y de pasada la indivisibilidad y la universalidad pero no se quieren nombrar derechos concretos cruciales para las más vulnerables como el derecho a la salud o el agua.

¿Para quién son estas directrices? Ya hemos repetido en ocasiones que para el MSC estas directrices no son un mero producto, hablan e impactan directamente en nuestras vidas, en las vidas de nuestros sectores. Por ello, nos alarma que se intente visibilizar y ni siquiera nombrar a algunos de ellos, máxime cuando son quienes nos alimentan todos los días. La referencia a los derechos campesinos debería ser algo obvio en un documento como este, y sin embargo, hoy lo vemos entre corchetes y está siendo objeto de mucho debate en este proceso. ¿Para quién hacemos las directrices sobre sistemas alimentarios si no podemos nombrar al pilar que lo sustenta? Junto a este intento de invisibilizar a quienes nos alimentan, se acompaña la invisibilización de los canales que sostienen nuestros territorios, los mercados locales. Tampoco se quieren nombrar, ni siquiera se quiere mirar hacia ellos y hacia los impactos que reciben del Mercado global.

Es lamentable ver cómo un CSA reformado que pretende poner en el centro a los más afectados por el hambre y la malnutrición pretende ignorar e invisibilizar estas cuestiones. Lejos de buscar enfocarse en los problemas, se confunde buscar el consenso con ponerlo todo para contentar a todo el mundo, lo que hace que muchos apartados en el fondo no digan nada. El equilibrio no se basa en contentarnos en cada párrafo sino en equilibrar el texto completo. Con ello se dejan muchos puntos clave fuera del documento, no se mencionan los productos frescos, los productos ultra procesados… ¿A qué o a quién respondemos si no nos enfocamos en las cuestiones que son hoy cruciales en nuestras agendas?

Muy lejos de considerar la alimentación y los sistemas alimentarios sostenibles y saludables como un bien público, y buscar un enfoque amplio para conseguirlos, lo que se busca es preservar los intereses de unos pocos, sin querer siquiera incorporar salvaguardas para los posibles conflictos de interés. SE trata de reconocer los inmensos desequilibrios de poder dentro de la sociedad y en este caso específico dentro de los sistemas alimentarios.

Más allá de esto, asistimos perplejas al hecho de reclamar lenguaje acordado para las partes del documento que pueden ser claves en la transformación, pero a la vez no aceptar textos acordados en el propio CSA y que son títulos de procesos políticos como es el caso de la agroecología y otros enfoques innovadores.

Si nos permiten la metáfora, mientras el bosque está en llamas parece que algunos solo buscan obtener el mejor precio por la madera quemada o aprovecharse de la tierra devastada. Esto, que de por sí es grave, lo es aún más cuando la responsabilidad de este espacio es la de apagar el fuego y preservar el bosque en toda su diversidad.

Permítannos recordar que ese bosque quemado, son al día 24000 personas que mueren de hambre, de los cuales 18000 son niños y niñas. Millones de personas desplazadas por el cambio climático, millones de campesinos y campesinas que se ven obligadas a abandonar sus pueblos y millones de personas enfermas con afecciones derivadas de una mala alimentación. Todas ellas, son parte de nuestros sectores y todas ellas son el por qué estamos nosotras aquí.  Y todas ellas, habitan en sus estados.

Por ello llegamos a esta semana con una responsabilidad y con ánimo de que este documento termine siendo útil para responder a los retos que tenemos por delante y ojalá que eso suponga afrontarlos juntas ya que solo así podremos salvar el bosque.


Declaración de clausura del MSC

29 de febrero de 2021 – último día de la tercera ronda de negociaciones del GTCA del CSA sobre las Directrices voluntarias sobre sistemas alimentarios y nutrición

Muchas gracias Sr. Presidente y buenas tardes a ustedes, distinguidos delegados. Permítanme empezar este discurso agradeciendo nuestros antepasados y aquellos que nos precedieron en la búsqueda por la justicia, la paz y el respeto universal de los Derechos Humanos y la protección de nuestro planeta tierra. Somos la gente de Naciones Unidas y seguimos creyendo en los principios enunciados en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU. En tiempos de crisis como los que estamos viviendo, creemos necesario más que nunca adherir a estos principios. Porque nos permiten vivir juntos, en el respeto mutuo y la solidaridad. Hoy nos fuimos de la sesión de los amigos del presidente con gran pesar.

En el fondo, el CSA reformado es un organismo abierto a la participación de los sectores más afectados por el hambre y la inseguridad alimentaria. Las directrices y recomendaciones del CSA han hecho posible aumentar la protección de los derechos de los campesinos, pescadores, trabajadores rurales, pastores y otras personas que viven y trabajan en áreas rurales. Ha sido el CSA el que ha creado el camino para la Declaración de las Naciones Unidas de los derechos de los campesinos (UNDROP). Les estoy recordando esta larga historia para enfatizar que no podemos comprometernos en cuestiones de principio. Poner notas al pie sobre UNDROP, el derecho al desarrollo, el tratado de semillas y otros instrumentos de derechos humanos y ley humanitaria internacional, merma el sistema legal internacional. No es este organismo el que debe negociar o socavar estos instrumentos.

No podemos ser cómplices de esto. Nos opondremos a esto en la Plenaria del CSA y también enviaremos nuestras notas de protesta a los respectivos órganos de la ONU.

Creo que varias de nuestras líneas rojas han sido cruzadas en estas negociaciones, y lo hemos reiterado.

Permítanme recordar que nuestro mandato proviene de nuestros sectores. Ellos y ellas son los que nos han confiado el mandato de hablar aquí en su nombre, sobre sus necesidades, sobre sus derechos y aspiraciones. Así que seguirán trabajando por ello y si estas directrices no responden a sus demandas y necesidades, no las utilizarán, y en algunos casos incluso se opondrán a ellas, porque pueden ser perjudiciales para sus derechos.

Creo que hemos utilizado el lenguaje acordado del CSA para avanzar en nuestros temas aquí. Y esto demuestra que ya hemos sido flexibles y nos hemos comprometido, porque el lenguaje del CSA no es nuestro lenguaje, es el vuestro. Ustedes han decidido y se han comprometido con estas políticas. Y nosotros hemos defendido nuestras posiciones con este lenguaje, utilizando este lenguaje. Así que, por lo tanto, ustedes son los que votan, son los que deciden en este organismo, y nosotros simplemente hemos mantenido ese lenguaje para avanzar en nuestros temas.

Permítanme decir también que estas negociaciones han sido extremadamente difíciles durante la pandemia. Creo que las modalidades de negociación en línea, hacen que sea muy difícil para la gente sobre el terreno, para nuestros sectores, poder seguir realmente. Creo que apresurarse en cuestiones tan complejas y sustantivas, con la presión de terminar a tiempo para la Cumbre de Sistemas Alimentarios, no ha sido útil en absoluto, y de hecho, nos ha llevado a una situación en la que estas directrices carecen de ambición normativa y no sirven para impulsar realmente la transformación radical de los sistemas alimentarios industriales que necesitamos urgentemente.

Por último, señor presidente y distinguidos delegados, nos quedaremos en la última sesión de este Grupo de Trabajo de composición abierta, siguiendo las deliberaciones en curso.

Consultaremos a nuestros sectores y evaluaremos si podemos respaldar estas directrices o no. Muchas gracias.


Declaración final

4 de febrero – Sesión extraordinaria del GTCA del CSA negociaciones de las Directrices Voluntarias sobre Sistemas Alimentarios y Nutrición

Derecho al agua, sostenibilidad, límites del planeta, transformación de sistemas alimentarios no-sostenibles, agroecología, mercados locales, dietas sanas y sostenibles…

Estas son algunas de las palabras que los Estados Miembros han decidido que queden fuera de estas directrices o casi invisibles. Unas directrices sobre sistemas alimentarios y nutrición, si es que se terminan llamando así, aunque para nada responden ni al mandato ni a la ambición que se les suponía en un inicio. Y no responden, porque hace ya meses, en este grupo se olvidó de dónde venía el mandato y el espacio en el que estábamos, para responder a los tiempos y a los dictados de una cumbre que, tendrá su importancia, pero no debería sustituir en ningún caso al espacio más inclusivo que existe, o eso creíamos, para abordar los temas sobre seguridad alimentaria.

En plena crisis en la que el planeta nos habla cada vez más claro, una gran parte de gobiernos negociadores han decidido ignorarlo. En un momento en el que los pueblos reclaman transformación, ustedes han decidido no escucharlos. Han preferido preservar intereses a derechos y seguir garantizando que nada cambia para unos pocos mientras todo cambia a peor para muchas. Este proceso ha obviado una situación de pandemia a la que no se ha adaptado en beneficio de los pueblos, mientras sí lo ha hecho en beneficio de otras.

Entendemos el CSA un espacio inclusivo, con unas reglas claras, cuya finalidad es responder a los desafíos que la seguridad alimentaria plantea hoy. Este proceso no cumple con esa finalidad ni en el contenido ni en las formas. Hemos asistido a un proceso del todo irregular, con horas y horas de Amigos del presidente, ese espacio teóricamente “informal” en el que se pretendía que todo se resolviera, y donde efectivamente se ha negociado la mayor parte del documento actual en condiciones no inclusivas, sin posibilidad de reabrir los temas en el grupo de composición abierta. Hemos visto claramente cómo la flexibilidad, no era igual para todas, y cómo el proceso no ha contado ni con una metodología ni con unas formas claras, ni adecuadas al momento que vivimos. Hemos asistido incluso a cómo ni siquiera el lenguaje del CSA es aceptado por el propio CSA, se busca renegociar aquí lo que no nos gusta de otros acuerdos cuando no procede y hemos insistido al intento de socavar los principios del multilateralismo y los derechos humanos.

A nivel de contenido, ya se han dicho algunas claves que se han quedado fuera y como hemos repetido muchas veces desde el MSC, ahí están muchas de nuestras líneas rojas. Lo que nos parece difícil de asumir es que algunas no sean también las suyas. Este texto menciona hasta en 37 ocasiones las evidencias y a la vez, se niega a ver lo evidente, la necesidad de una transformación y los informes que apuntan a que otros Modelos son no solo necesarios, sino imprescindibles. Han decidido elegir las evidencias que les dan la razón. Han dominado los intereses de los países agroexportadores y del agronegocio corporativo. No sabemos qué es mejor creer, que protegen ciertos intereses cortoplacistas, que son simplemente necios o tal vez simplemente son ciegos o se ven inmunes a las consecuencias de las crisis globales.

Todo este proceso llega a ser imposible de creer hasta el último día de negociación, apenas una semana antes de la plenaria en la que suponen que debe aprobarse, sin tiempo para una buena traducción, (también hemos visto en este proceso cómo las traducciones no eran correctas), sin tiempo para consultas y sin tiempo para cumplir con las normas básicas del CSA. Como ya hemos dicho anteriormente, esto no es ya un tema de a quién benefician los contenidos, esto es una cuestión de garantizar que este espacio, el CSA, es lo que se le supone debe ser. Por tanto, viendo todo lo descrito, para nosotras es claro que no vamos a tener tiempo para hacer un buen proceso de cara a la plenaria y nos preguntamos si ustedes pueden y cómo lo harán. Hacemos esta pregunta, que nos estamos haciendo a nosotras mismas, a ustedes también, y particularmente a los gobiernos de los países de menor ingreso y de mayor dependencia alimentaria: ¿realmente creen que este documento es aceptable para ustedes, es maduro para su aprobación? Nos preguntamos en qué circunstancias pretenden que se dé el debate e incluso la legitimidad que podría tener aprobar esto en una semana y si esto además de todo lo descrito, responde al mandato que el CSA dio en su momento.

Desde el Mecanismo de la Sociedad Civil y Pueblos Indígenas llegamos con mucha pena a este momento, realmente hemos puesto mucha energía en este proceso, nadie puede negar que nuestro compromiso y nuestras contribuciones ha sido constante y sustancial hasta el final de la semana pasada. Es porque como ya hemos repetido anteriormente, para nosotras no es un producto, son nuestras vidas. Hoy podemos decir que necesitamos un proceso de reflexión sobre estas directrices que no se completa en una semana, nuestros sectores tienen que ver este texto y ver si en alguna medida aporta algo en el camino hacia sistemas alimentarios que realmente nos alimenten. Nuestra impresión ahora mismo es que no, pero como Mecanismo inclusivo y amplio que somos, escucharemos todas las voces antes de tomar una decisión y probablemente esta decisión no sea posible tomarla en 7 días. También les rogamos que aún evalúen si pueden efectivamente respaldar estos procesos problemáticos y un resultado no satisfactorio, no acabado, con tantos fallos y vacíos antes las múltiples crisis de hoy y los derechos de las futuras generaciones y la madre tierra.

Antes esta situación, hemos decidido ya no hacer más contribuciones al debate de hoy. Es la responsabilidad de los estados miembros a decidir y revisar su curso. Aun hay tiempo. Nosotras no nos retiramos aún: seguimos monitoreando lo que hacen, porque ustedes como gobiernos tienen que rendir cuentas ante la ciudadanía del mundo.