Reivindicaciones de la juventud para una transformación radical de nuestros sistemas alimentarios

Proteger nuestros derechos y fomentar nuestra autodeterminación

para el presente y el futuro de nuestra salud, sociedades, culturas, conocimientos y ecosistemas.

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Grupo de trabajo de Juventud del MSC
Octubre 2020

La COVID-19 y las respuestas de los gobiernos están teniendo efectos devastadores en la juventud y nuestras comunidades en todo el mundo. Estamos experimentando los efectos combinados de la grave crisis sanitaria, la crisis alimentaria actual e inminente y la crisis climática, todas ellas ilustrativas de otras crisis del sistema más amplias. La COVID-19 ha demostrado que los sistemas alimentarios, económicos, de gobernanza y de desarrollo/producción neoliberales no funcionan. Estos no solo son parte del problema, ya que crean el hambre, la pobreza, la destrucción del medio ambiente y la exclusión social subyacentes que las respuestas a la COVID-19 han exacerbado, sino que son incapaces de proporcionar soluciones a estas crisis que se están produciendo.

En esta época de múltiples crisis, la juventud se enfrenta a varios desafíos. A medida que fracasan los mercados, cierran las escuelas y desaparecen los empleos, vemos que las oportunidades y nuestro futuro se desmoronan. No obstante, no permanecemos de brazos cruzados. Como una comunidad diversa de jóvenes de todo el mundo, participamos activamente en el desarrollo de soluciones para los desafíos que afrontan nuestras comunidades: nos estamos organizando para seguir proporcionando alimentos a nuestras comunidades y cuidando de las personas mayores y de nuestros niños; estamos acortando la distancia entre el productor y el consumidor; estamos defendiendo los programas de alimentación escolar y los mercados locales; estamos reconstruyendo las economías y territorios rurales, asegurando que los jóvenes puedan permanecer y regresar al campo; estamos cuidando y curando la tierra cultivando alimentos nutritivos mediante la agroecología; estamos oponiéndonos a la violencia doméstica contra las mujeres y niñas y al racismo, la homofobia, la xenofobia y el patriarcado; y estamos defendiendo los derechos de los trabajadores y los migrantes, así como los derechos de las poblaciones rurales. También estamos concibiendo nuevas formas de organizar el mundo, imaginando sistemas alimentarios saludables, sostenibles y dignos, y dando pasos hacia su consecución. En nuestros propios sectores y territorios, y ahora aquí en el CSA, estamos elaborando reivindicaciones de políticas públicas para asegurar que las transformaciones radicales se produzcan AHORA, antes de que sea demasiado tarde.

A menudo se presenta a los jóvenes como modelos de esperanza para el futuro. Se espera de nosotros que imaginemos y pongamos en práctica soluciones a los problemas del mundo que hemos heredado. Tenemos soluciones, pero para sacarlas adelante necesitamos un puesto en la mesa. De manera similar, la juventud se describe a menudo como un monolito, con un conjunto singular de intereses y expectativas. Pero tenemos una pluralidad de identidades, así como entendimientos, experiencias, conocimientos y expectativas hacia el futuro. Necesitamos mecanismos para asegurar que se respete nuestra pluralidad y que se garantice nuestra participación significativa en los debates de políticas sobre cuestiones que nos afectan directamente y a nuestro futuro. No estamos aquí solo para hablar, sino para trabajar con los gobiernos en el CSA a fin de avanzar en la realización progresiva del derecho humano a la alimentación y de todos los derechos humanos interconectados e indivisibles. Es más, estamos listos para liderar, presentar nuestra visión, crear y tomar espacios, y trabajar juntos hacia un futuro mejor.

Esta declaración, preparada por el grupo de trabajo del MSC de la juventud, es el resultado de un proceso participativo de intercambio de experiencias, luchas, visiones y soluciones. Los jóvenes que participaron en este proceso representan las perspectivas de todos los sectores del MSC: productores a pequeña escala, poblaciones urbanas que padecen inseguridad alimentaria, consumidores, mujeres jóvenes, hombres y jóvenes no binarios, trabajadores de la alimentación y la agricultura, incluidos los trabajadores migrantes y de temporada, jóvenes pastoralistas, pueblos indígenas, pescadores artesanales, cazadores y recolectores, y estudiantes. Estos jóvenes viven en la India, Mozambique, Australia, el Canadá, Noruega, los Países Bajos, el Brasil, Puerto Rico, Sudáfrica, Argentina, Kenya y los Estados Unidos.

En la declaración compartimos cómo hemos vivido nosotros y nuestras comunidades los últimos meses, cómo hemos respondido y cuáles son nuestras reivindicaciones a nuestros gobiernos y a la comunidad internacional. Estas reivindicaciones de políticas no solo responden a la COVID-19, sino que nos situarán en el camino hacia la construcción de sistemas alimentarios saludables, sostenibles, resilientes y dignos para todas las personas.