Declaraciones del MSC sobre las Directrices voluntarias sobre sistemas alimentarios y nutrición en la 47 Plenaria del CSA

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Discurso de Shalmali Guttal | 10 de febrero | Reunión informativa del MSC

Buenas tardes a todas. Me llamo Shalmali Guttal y me uno a ustedes desde la India. Mi organización, Focus on the Global South, es una organización participante en el Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas (MSC). También formamos parte del Grupo de Enlace del MSC sobre la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la ONU.

Compartiré con ustedes nuestros mensajes clave en relación con las Directrices Voluntarias sobre Sistemas Alimentarios y Nutrición del CSA -las VGFSyN- y su nexo con la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la ONU.

El MSC no puede tomar hoy una decisión sobre su respaldo, o no, de las VGFSyN. El MSC es un espacio colectivo con organizaciones participantes de 11 sectores y 17 subregiones de todo el mundo. Tenemos que llevar a cabo un amplio proceso de consultas con nuestros participantes para llegar a una decisión final, lo que no ha sido posible en los cinco días que han transcurrido desde que concluyeron las negociaciones.

Pero en este momento, queremos dejar claro que el MSC está profundamente decepcionado con el resultado y el proceso de las negociaciones, y tenemos profundas reservas sobre el contenido de las VGFSyN, dado que la mayoría, si no todas nuestras cuestiones prioritarias, no quedan reflejadas de forma significativa en el documento final.

  • Entre ellas se encuentran: la ausencia de los derechos humanos como pilar central de la transformación de los sistemas alimentarios; la omisión del derecho al agua; la ausencia de recomendaciones sobre la reducción de pesticidas y productos agroquímicos peligrosos; la dilución de la importancia de la agroecología, que podría reducir el alcance y la ambición de las próximas negociaciones en el CSA sobre agreocología; el no reconocimiento de los mercados territoriales como espacios económicos cruciales para los sistemas alimentarios; la falta de identificación clara de los daños causados por el marketing engañoso; y la financiación inadecuada de las intervenciones nutricionales.
  • El documento no reconoce el papel de la agricultura industrial y la producción de alimentos en la precipitación de la crisis climática, la destrucción ecológica y las pandemias relacionadas; de los alimentos ultraprocesados en la malnutrición y los problemas de salud crónicos; y de las largas cadenas de suministro y los acuerdos comerciales en los sistemas alimentarios locales/domésticos, los medios de vida y el acceso a los alimentos y al agua.
  • Las VGFSyN se han alejado del reconocimiento del propósito público de los sistemas alimentarios: la regulación del comercio, la inversión y las corporaciones en el interés público es casi inexistente en el documento; al igual que la orientación para recalibrar las políticas públicas hacia el tratamiento de los desequilibrios de poder en la sociedad, y el fortalecimiento de los sistemas alimentarios locales y resilientes basados en la agroecología, y la economía comunal y pública en la que los sistemas alimentarios locales y nacionales dependen en gran medida.

Ubicadas en el CSA, las VGFSyN deberían y podrían haber sido “pioneras” tanto en términos de contenido como de proceso, basándose en el informe del Grupo de Alto Nivel de Expertos (GANESAN) y mostrando lo que significa el multilateralismo inclusivo en la práctica.

En cambio, las fuentes de conocimiento mejor situadas para dar forma a las VGFSyN -los informes del HLPE, las resoluciones sobre derechos humanos, los códigos y las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos multilaterales relevantes, las experiencias vividas por los pueblos vulnerables y marginados, e incluso el contenido de los propios resultados de las políticas del CSA- fueron ignoradas y escandalosamente socavadas para producir un documento que no ofrece ninguna aportación significativa o sustantiva a los futuros procesos políticos sobre la construcción de sistemas alimentarios sostenibles, resilientes, saludables y justos.

A lo largo de las negociaciones de las VGFSyN, un estribillo común que hemos estado escuchando ha sido la importancia de producir un documento para la Cumbre de Sistemas Alimentarios. Ahora tenemos un documento que encaja bien con el mundo de la Cumbre: tenemos un documento que no protege el interés público general, la salud pública, nuestros ecosistemas; o los derechos y capacidades de los millones de productores de alimentos a pequeña escala, trabajadores y comunidades que han construido múltiples y diversos sistemas alimentarios en todo el mundo, y que son los sustentos probados de nuestras sociedades, economías y entornos.

En cambio, tenemos un documento que protege un sistema de comercio, inversión y finanzas globalizado y dominado por las empresas, que beneficia al 10 por ciento del mundo, pero que ha causado estragos en nuestro planeta y en la mayoría de la población mundial.

Las VGFSyN y la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios tienen puntos de partida diferentes, pero convergen en la misma dirección: el avance de una conceptualización y un marco de gobernanza de los sistemas alimentarios favorables al capitalismo de mercado y a las empresas.

Reiteramos nuestra preocupación por el hecho de que la Cumbre esté promoviendo una forma peligrosa, engañosa e insidiosa de multiparticipación en el sistema multilateral de las Naciones Unidas, que

  • difumina las identidades y responsabilidades de los titulares de derechos y de los titulares de obligaciones
  • a través del lenguaje de las “partnerships”, permite a las empresas ricas y poderosas y a sus extensiones organizativas asumir posiciones decisivas en la toma de decisiones sin rendir cuentas democráticamente;

Los procesos de organización y divulgación de la Cumbre son un elaborado teatro para conseguir que la gente respalde la transformación de las Naciones Unidas en un sistema de gobernanza global privatizado e impulsado por las empresas; ésta es la transformación que estamos viendo, no la que se necesita urgentemente para que los sistemas alimentarios globalizados se conviertan en auténticos sistemas alimentarios sostenibles y saludables.

Seguiremos colaborando con el CSA, la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios y todos los espacios multilaterales importantes para nuestros objetivos, pero en nuestros propios términos, manteniendo nuestra autonomía y agencia.

Gracias.

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Discurso de Isabel Álvarez | 10 de febrero de 2021 | Plenaria del CSA, sesión matutina


Empezamos diciendo gracias a México, a Suiza y al grupo africano por sus intervenciones, que evidencian los puntos necesarios para a transformación y que han quedado muy lejos de estas directrices. Como MSC es difícil de creer que, en el 2021, palabras como Derecho al agua, sostenibilidad, límites del planeta, transformación, agroecología, mercados locales, dietas sanas y sostenibles… hayan quedado fuera de unas directrices sobre Sistemas alimentarios y nutrición. Eso da idea de la poca ambición de este documento y de que está lejos de responder a lo que se esperaba de él.  Hace meses que se decidió que el mandato de estas directrices estuviera condicionado por una Cumbre que, siendo importante, no puede sustituir a este espacio, que entendemos como el más inclusivo para abordar los temas sobre seguridad alimentaria.

En plena crisis en la que el planeta habla cada vez más claro, muchas han decidido ignorarlo. En un momento en el que los pueblos reclaman transformación, ustedes han decidido no escucharlos. En plena pandemia, lejos de adaptarse en beneficio de los pueblos, sí lo ha hecho en beneficio de otras.

Entendemos el CSA un espacio cuya finalidad es responder a los desafíos que la seguridad alimentaria plantea hoy. Este proceso no ha cumplido con esa finalidad ni en el contenido ni en las formas. Hemos asistido a un proceso del todo irregular, con horas y horas de Amigos del presidente, ese espacio teóricamente “informal” en el que se pretendía que todo se resolviera, y donde en la práctica, se ha negociado la mayor parte del documento en condiciones no inclusivas. Hemos visto claramente el uso de términos como la flexibilidad o el consenso y la presión por alcanzarlo, no era igual para todas. Hemos asistido incluso a cómo ni siquiera el lenguaje del CSA es aceptado por el propio CSA, se busca renegociar aquí lo que no nos gusta de otros acuerdos y hemos asistido al intento de socavar los principios del multilateralismo y los derechos humanos.

A nivel de contenido, en las claves mencionadas al inicio están muchas de nuestras líneas rojas, lo saben y lo sabían. Lo que nos parece difícil de asumir es que algunas no sean también las suyas. Este texto menciona hasta en muchas ocasiones las evidencias y a la vez, se niega a ver lo evidente, la necesidad de una transformación y que otros Modelos son no solo necesarios, sino imprescindibles. Han decidido elegir las partes de las evidencias que les dan la razón. Se han preocupado de generar en cada párrafo de las directrices, más incertidumbre que realmente una dirección que seguir, con frases más condicionales que dirigentes. Han dominado los intereses de los paises agroexportadores y del agronegocio corprativo. No sabemos qué es mejor creer, que protegen ciertos intereses cortoplacistas, que son simplemente necios o ciegos o que se ven inmunes a las consecuencias de las crisis globales.

Todo este proceso llega a ser imposible de creer hasta el día que se termina de negociar, apenas una semana antes de la plenaria, sin tiempo para consultas y sin tiempo para cumplir con una norma básica del CSA, la inclusividad. Como ya hemos dicho anteriormente, esto no es ya un tema de a quién benefician los contenidos, esto es una cuestión de garantizar que este espacio, el CSA, es lo que se le supone debe ser. Por tanto, para nosotras ha sido imposible hacer un buen proceso inclusivo de consulta, no sabemos   cómo lo han hecho ustedes en tan poco tiempo. Tal vez en su caso esta decisión estaba en muy pocas manos y lo hace más fácil. Compartimos también una pregunta, particularmente con los gobiernos de los países de menor ingreso y de mayor dependencia alimentaria: ¿es realmente este documento aceptable para ustedes? Y nos cuestionamos muy seriamente la legitimidad que tiene aprobar este documento hoy.

Desde el Mecanismo de la Sociedad Civil y Pueblos Indígenas llegamos decepcionadas a este momento porque realmente hemos puesto mucha energía en este proceso, nadie puede negar nuestro compromiso. Nuestra posición hoy es la decepción y las muchas reservas que tenemos dado que nuestras principales prioridades han quedado excluidas. La inclusividad nunca ha sido una prioridad en este proceso y ello ha provocado que, por falta de tiempo para un proceso inclusivo con nuestros sectores, hoy no tengamos la posibilidad de posicionarnos en la aprobación o rechazo de las directrices.  Así solicitamos que se haga constar en las notas de esta plenaria. Igualmente, cuando este Mecanismo cuente con una respuesta, la compartiremos con todos ustedes y nos gustaría que estuviese de forma pública y accesible en la página del CSA.

Nuestros sectores están analizando y evaluando el texto, con las reservas que ya hemos señalado, porque además se aleja mucho de los resultados de las consultas regionales, para ver si en alguna medida aporta algo en el camino hacia sistemas alimentarios que realmente nos alimenten. Hoy vemos como muchas apoyan procesos problemáticos, con tantos fallos y vacíos. Les pedimos que reflexionen sobre ello. Para ello, tomen en cuenta las múltiples crisis que enfrentamos hoy, las personas que están muriendo de hambre mientras debatimos y los derechos de las futuras generaciones y la Madre Tierra.


 

Discurso de Hamadi Mohammed | 10 de febrero de 2021 | Plenaria del CSA, sesión de tarde

Sr. Presidente del CSA, Sr. Presidente del Grupo de Trabajo de Composición Abierta, Distinguidos Delegados,

Es un honor agradecerle sus esfuerzos por hacer del CSA una plataforma vibrante. Esta es una buena oportunidad para recordar el notable valor de los participantes en el proceso de negociación, especialmente de nuestros propios sectores.

En mi subregión, el Sahel, existe una crisis humanitaria que supone un gran riesgo para las poblaciones afectadas por catástrofes naturales y conflictos armados desde hace varios años. Debido a los efectos combinados del cambio climático y de los conflictos armados, cabe destacar los esfuerzos de los pequeños productores del sector primario que intentan hacer frente a los retos de adaptación al cambio climático para satisfacer sus necesidades alimentarias y sobrevivir. Este contexto no favorece los sistemas alimentarios sostenibles. Por otra parte, influye en los hábitos alimentarios de las poblaciones autóctonas, incluidos los pastores nómadas cuya dieta se basa en gran medida en productos animales (leche, mantequilla, queso y carne).

Ya sean pastores nómadas o productores de cereales, la adquisición de nuevas habilidades es más que una necesidad para sobrevivir en un entorno difícil debido a la inseguridad persistente y a las frecuentes catástrofes naturales. Todo ello denota lo que la gente está teniendo que hacer para sobrevivir.

Los Estados y sus actores asociados están poniendo en marcha programas de ayuda humanitaria en forma de vales de comida o dinero en efectivo, en beneficio de los grupos vulnerables en las zonas más expuestas. Sin embargo, estas acciones son insuficientes en relación con el número de personas afectadas por la crisis.

El derecho a la alimentación es fundamental y, como herramienta de referencia, los documentos del CSA deberían permitir la adecuación de las decisiones políticas y de las prácticas de los actores, especialmente de los Estados y de sus socios sobre el terreno, incluidas las organizaciones de agricultores, los pequeños productores de alimentos y los operadores de recursos naturales, para la promoción de sistemas alimentarios saludables y sostenibles.

Sin embargo, hemos visto que el proceso de las Directrices Voluntarias sobre Sistemas Alimentarios y Nutrición no ha cumplido el objetivo de mejorar las condiciones de vida actuales de los habitantes del mundo y las de las generaciones futuras.

Durante las últimas semanas de negociación de las Directrices Voluntarias sobre Sistemas Alimentarios y Nutrición, hemos percibido posturas rígidas por parte de algunas delegaciones y el rechazo de nuestras propuestas, a pesar de haber sido formuladas con un espíritu de compromiso. Por ello, manifestamos nuestra sorpresa en esta fase del proceso, ya que consideramos que esta actitud desanima y limita el alcance de las Directrices y va en detrimento del principio de consenso y del éxito de las mismas.

En el caso del MSC, no podemos adoptar una posición firme sobre estas Directrices hasta que no hayamos realizado una consulta inclusiva para tomar una decisión transparente y democrática con nuestros sectores. Observamos que el proceso de negociación de las Directrices ha respondido más a la agenda de la Cumbre de la ONU sobre los sistemas alimentarios que al mandato del CSA, que se supone que es un espacio de carácter inclusivo.

Por ello, como MSC, nos preguntamos: ¿este consenso ficticio no ha rebajado el nivel del documento? ¿Da realmente el documento orientaciones hacia sistemas alimentarios sanos y equitativos? ¿Dónde está la visión y la estrategia colectiva para responder a las crisis actuales?

Nos gustaría ampliar y compartir estas reflexiones con los miembros presentes hoy. En particular, animamos a los representantes de los países más afectados por las desigualdades globales, el hambre y la crisis medioambiental a unirse a estas preguntas. ¿Cómo van a utilizar estas directrices? ¿Qué utilidad tendrán para los ciudadanos a los que representan? Ante el resultado final, hemos escuchado hoy en la sala un gran descontento. Este descontento debería quedar debidamente reflejado en el informe final de la 47ª Sesión Plenaria del CSA. Hoy también hemos observado que varios países no han aprobado las directrices.

Nuestros pequeños productores seguirán comprometidos para que el CSA aprenda de esta dura lección y supere y gane este reto estimulando, a través de sus futuros documentos, nuevos comportamientos social, económica y ambientalmente aceptables sin comprometer el futuro de las generaciones venideras, y que esta dinámica global se reproduzca a nivel de cada país.

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