Jovenes

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Grupo de trabajo del MSC de Jóvenes

Coordinadoras

Margarita Gomez – La Via Campesina (LVC) Argentina

Nzira Deus – World March of Women (WMW) Mozambique

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18 October 2019, Rome, Italy - CFS 46 SPECIAL EVENT: HIGHLIGHTS OF CFS 46. Committee on World Food Security, 46th Session, 14-18 October 2019, FAO headquarters (Red Room).rrrPhoto credit must be given: ©FAO/Pier Paolo Cito. Editorial use only. Copyright ©FAO.

Octubre 2019

46° Periodo de sesiones del CSA y Foro del MSC

El Grupo de Trabajo de Jóvenes del MSC participó activamente en varias actividades durante el mes de octubre. Las integrantes del grupo de trabajo de jóvenes también fueron nombradas portavoces del MSC con ocasión de la declaración plenaria de apertura del MSC y de la declaración del MSC en el Día Internacional de la Mujer Rural. A continuación encontrarás un breve resumen!

Foro del MSC (13-14 Octubre 2019)

Las integrantes de la juventud del MSC participaron en el panel de apertura del Foro del MSC en presencia del nuevo Director General de la FAO, Qu Dongyou, y del Presidente del CSA, Mario Arvelo. También tuvieron una sesión dedicada durante el Foro para presentar su proyecto de visión avanzada sobre la juventud. (Ver abajo)

Evento Paralelo del MSC (18 Octubre 2019)

El Grupo de Trabajo de Jóvenes del MSC estuvo a cargo del evento paralelo, El futuro de la alimentación y las visiones de la juventud: “No heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos” (Dicho Nativo Americano). El FIDA, la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Hilal Elver, y Costa Rica asistieron al panel del MSC para participar en un debate sobre las demandas y expectativas de la juventud. En este enlace encontrará un resumen del evento paralelo!

Acto Especial del CSA sobre Juventud (18 Octubre 2019)

Las delegadas de la juventud, ambos del MSC y MSP, ante el Comité organizaron este acto especial con el propósito de que las partes interesadas del CSA mantengan un diálogo estructurado con los delegados de los jóvenes presentes en el 46.o período de sesiones del Comité. La sesión se dividió en tres partes: a) Aspectos destacados del 46.o período de sesiones del CSA, los actos paralelos y el ODS 2. Los delegados de los jóvenes dieron su opinión sobre el período de sesiones del CSA y los actos paralelos, destacando aquellos temas que crean que resultarán más eficaces para acelerar los progresos hacia el logro del ODS 2. b) Los jóvenes y el programa de trabajo plurianual del CSA para 2020-23. Los delegados de los jóvenes dieron inicio a este tema con un debate sobre el PTPA, en especial la línea de trabajo de temática juvenil propuesta, esto es, “Promoción de la participación y el empleo de los jóvenes en los sistemas agrícolas y alimentarios”. También expusieron ideas sobre cómo puede integrarse una perspectiva juvenil en las demás líneas de trabajo propuestas; c) Los jóvenes y la labor del CSA sobre políticas. En la sesión se trataron de responder las siguientes preguntas: “¿De qué manera pueden los jóvenes prestar apoyo a la aceptación de las recomendaciones y directrices existentes y futuras del CSA en materia de políticas?” ¿Qué medidas pueden adoptar los jóvenes para asegurarse de que las principales partes interesadas en la seguridad alimentaria y la nutrición estén adoptando medidas para utilizar o aplicar esas recomendaciones y directrices del CSA de forma sistemática y eficaz?

Un resumen conjunto del MSC y MSP del evento está disponible aquí. Encuentran en el siguiente enlace las intervenciones del MSC desde el panel:

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5555589573_0b5e09846a_kBorrador de la Visión del Sector de Juventud del MSC

Septiembre 2019

Nosotros, nosotras, el sector de jóvenes del MSC que reúne a productores a pequeña escala y agricultores familiares, pueblos indígenas, pescadores, trabajadores del sector agroalimentario, mujeres, personas sin tierra, consumidores, pastoralistas y poblaciones urbanas afectadas por la inseguridad alimentaria, defendemos el reconocimiento explícito de los distintos sectores en el seno de la juventud. Como productores y productoras de alimentos y personas que contribuyen a la economía y a nuestras comunidades, la juventud implica una pluralidad de entendimientos, experiencias, conocimientos y expectativas de cara al futuro. Somos sujetos políticos y tenemos el derecho, la capacidad y la representación para construir espacios de solidaridad, inclusión y dignidad. Aprendemos e intercambiamos a partir de las luchas, los movimientos, las instituciones y las voces alternativas. Gracias a la práctica y el intercambio de la diversidad de nuestros conocimientos y culturas, incluidos los conocimientos y prácticas indígenas, construimos resiliencia frente a la corporativización creciente, al mismo tiempo que colaboramos en la creación de mundos y futuros que afirman la vida mediante la construcción de fuertes conexiones con la tierra, el agua, las semillas, las plantas y todos los seres vivos de cara a alcanzar soberanía alimentaria para todos y todas.

A través del espacio inclusivo del MSC y el CSA, queremos sentar las bases de sólidos diálogos sobre políticas basadas en derechos humanos que reconozcan la participación y los derechos de la juventud como una piedra angular de las políticas públicas en el ámbito de la seguridad alimentaria y la nutrición, además de garantizar una participación activa e inclusiva de mujeres y hombres jóvenes de todos los sectores a través de nuestros conocimientos y medios de vida tradicionales.

El mundo se encuentra en una encrucijada. El número de personas malnutridas y en situación de inseguridad alimentaria va en aumento, los sistemas alimentarios actuales están rotos, las comunidades y los ecosistemas del planeta se enfrentan a una pérdida de biodiversidad sin precedentes y el cambio climático se ha convertido en una crisis en toda regla que está transformando de manera radical la relación de las comunidades con los recursos naturales y los territorios, obligando a millones de personas a abandonar sus hogares y familias. No podemos seguir ignorando estos enormes desafíos. ¿Qué nos quedará a la juventud y a las futuras generaciones? ¿Y cuál es nuestra función activa para cambiar el rumbo de esta tendencia tan dramática, también en el CSA?

Este fin requiere de la implantación de políticas públicas coherentes que conduzcan a la autodeterminación de la juventud y a nuestra plena inclusión en la gobernanza de nuestras familias, comunidades y organizaciones. Es necesario que se aprueben políticas públicas adecuadas que garanticen la integración sostenible de la juventud en los procesos de toma de decisiones sobre políticas a nivel local, nacional, regional y mundial. En ese sentido, debe reconocerse y defenderse en todo momento la función esencial de la juventud como agente económico, social y cultural para el desarrollo inclusivo de las comunidades locales, así como su liderazgo, representación, autonomía y diversidad en los procesos sobre políticas relacionados a la seguridad alimentaria y la nutrición y la soberanía alimentaria. De esta forma, mujeres y hombres jóvenes podrán integrarse en su grupo familiar y socioprofesional, sentirse útiles a través de la acción cívica y beneficiarse de ello. El fortalecimiento de nuestro capital social como parte activa de nuestras comunidades y territorios y la garantía de que se presta una clara atención a la representación y autonomía de hombres y mujeres jóvenes de cara al futuro servirán para restablecer el estatus de la juventud.

No podemos pensar en las personas jóvenes únicamente como mano de obra: sentimos orgullo al vivir en el campo, al ser productores de alimentos, generando nuestros propios ingresos y contribuir a la economía en nuestro papel de proveedores y buscadores de empleo. Es muy necesario transformar la percepción sobre la juventud para que hombres y mujeres jóvenes se sientan orgullosos y lleven una vida respetable de pesca, recolección, caza, agricultura y pastoralismo que contribuya a la economía, reduzca la migración forzada y ayude a erradicar el hambre en el mundo. Para conseguirlo, todos y todas debemos colaborar para asegurarnos ingresos decentes y medios de vida dignos y remunerativos en el hogar, un empleo digno y condiciones de trabajo que se ajusten a las necesidades, los derechos y las exigencias de la diversidad de nuestros sectores de juventud y que promuevan la integración de las personas jóvenes en las relaciones sociales en sus familias y comunidades.

Para garantizar la permanencia, la retención y el regreso de las personas jóvenes a las zonas rurales, la juventud debe tener acceso, control, titularidad y autonomía sobre la tierra, el agua y todos los recursos naturales y materiales y medios de producción para procesar y valorar sus trabajos y productos a través del conocimiento, de la educación popular y la capacidad local ya existentes en el seno de sus comunidades.

Necesitamos políticas públicas que nos permitan avanzar por el camino que decidamos en lo que se refiere a los medios y modos de producción, la sanidad, la educación, el ocio, los servicios sociales, el acceso a los mercados locales y las semillas nativas.

Nos oponemos a las políticas y prácticas que contribuyan a empeorar las desigualdades sociales y las alarmantes tasas de hambre y malnutrición en el mundo, como son el acaparamiento de tierras, la explotación, la discriminación y la destrucción de nuestro planeta, que siguen socavando los medios de vida de nuestra generación y de las generaciones futuras.

Abogamos por el fortalecimiento del modo de vida tradicional y defendemos la generación y aplicación de alternativas y soluciones basadas en la comunidad. Nuestra visión incorpora una transición justa para los sistemas alimentarios e incluye expandir la agroecología en toda esa transición como un medio de producción, un estilo de vida y una forma de cuidar la salud de los seres humanos en respuesta al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la destrucción ecológica, así como una manera de integrar el conocimiento y las prácticas ancestrales. Necesitamos destacar y prestar atención específicamente a las mujeres y sus derechos en la agroecología, así como en el papel de las mujeres para transformar las zonas rurales.

Exigimos el reconocimiento de nuestros derechos como jóvenes, como mujeres y como titulares de derechos humanos, como pueblos indígenas y como campesinos y campesinas: los derechos de nuestras identidades, nuestras tierras y nuestros territorios.

Para llevar a la práctica esta visión en el CSA, es necesario que los miembros y participantes del Comité se comprometan a lo siguiente:

  • promover, generar y proporcionar acceso a iniciativas educativas, formativas y de capacitación de base, diversificadas y basadas en la comunidad para mejorar la participación, la inclusión, el liderazgo y la autodeterminación de la juventud; integrar ejemplos concretos procedentes de nuestros territorios y enseñanzas extraídas de la práctica de la agroecología y la soberanía alimentaria para intercambiar experiencias importantes de las economías locales;
  • garantizar el acceso a la financiación, a créditos adecuados y al apoyo técnico necesario para la permanencia, la retención y el regreso de las personas jóvenes a las zonas rurales;
  • proteger, asegurar y reconocer los derechos de las mujeres, la autonomía de las mujeres y la autodeterminación de sus vidas y cuerpos;
  • abordar las elevadas tasas de desempleo juvenil y las dificultades de la juventud trabajadora proporcionándoles oportunidades para crear empleo y generar sus propios ingresos decentes, en vez de ser mera mano de obra;
  • reconocer y respaldar la función básica de las personas productoras de alimentos a pequeña escala para la seguridad alimentaria, la nutrición y un sistema alimentario saludable y sostenible con justicia social; reforzar a los agricultores marginales y en pequeña escala, así como a las comunidades pesqueras artesanales y tradicionales;
  • aplicar perspectivas y conocimientos integrales y holísticos sobre todo el ciclo de producción y consumo y sobre cómo afectan a la juventud, a nuestro presente y nuestro futuro;
  • luchar contra el modelo actual de producción y consumo en alimentación, agricultura, pesca y ganadería que aporta recursos principalmente a las empresas y al sector privado sin tener en cuenta a las comunidades locales, la naturaleza, los medios de vida y la juventud; fomentar prácticas que protejan y mejoren la biodiversidad como un bien público frente las innovaciones industriales y un modelo de producción agroalimentaria como la biotecnología, basado en la tecnología y la ingeniería genética para obtener beneficios privados;
  • dar la voz de alarma ante la enorme crisis derivada de los cambios climáticos en el mundo para la juventud y las comunidades rurales locales; actuar en consecuencia aplicando soluciones y modos de producción agroecológicos;
  • detener la explotación de océanos, ríos, lagos y recursos marinos; luchar contra el acaparamiento de tierras, el control corporativo y la desmaterialización de las semillas y los recursos genéticos;
  • crear sensibilización sobre los efectos negativos de los conflictos, las guerras, las ocupaciones y la necesidad de que la juventud participe en los procesos de paz;
  • desarrollar la capacidad necesaria para asegurar la incidencia y la voz de la juventud en relación con las causas estructurales de la desposesión; reforzar la importancia de la autonomía en nuestros propios mercados territoriales y diversos;
  • eliminar la corrupción en la gobernanza local, nacional e internacional; garantizar la participación de la juventud en todos los niveles de toma de decisiones, aplicación, monitoreo y evaluación;
  • promulgar leyes estrictas contra la criminalización y el asesinato de defensores y defensoras de derechos humanos y líderes de la comunidad; llevar a cabo una defensa de los territorios en nombre de todas las personas que componen las comunidades, incluida la juventud;
  • crear un entorno propicio y establecer vínculos, sinergias y procesos de convergencia entre las luchas locales y mundiales de los y las campesinas, pastoralistas, pescadoras artesanales, comunidades tribales e indígenas y sus derechos;
  • construir y facilitar una alianza unida de la juventud, promoviendo el concepto de “una lucha, una voz”; garantizar la posición crucial de la juventud como vehículo de información para toda la comunidad;
  • proporcionar un enfoque inclusivo, transversal y amplio sobre la juventud; garantizar la participación estratégica e interseccional de la juventud, integrando representantes diversificados de la juventud en cuanto a género, orientación sexual, etnicidad, raza, cultura, capacidad social y física, sector, continente, etc.; reconocer la función fundamental de los jóvenes indígenas; y garantizar el derecho de las organizaciones juveniles a autoorganizarse, reconstruir la confianza y deconstruir el temor generando esperanza.

El Plan de Acción Mundial para el Decenio de la Agricultura Familiar, presentado recientemente, reconoce a la juventud como uno de los agentes y pilares fundamentales para el marco de los próximos diez años. El Plan de Acción afirma que “el futuro de la alimentación y la agricultura está en manos de la próxima generación” de agricultores familiares y comunidades rurales. Asimismo, dice que “es más urgente que nunca una respuesta coordinada a los complejos desafíos a los que se enfrentan los jóvenes” y que existe la necesidad imperiosa de mejorar la capacidad de la juventud para la “acción colectiva” como el camino para “redefinir la percepción social de la agricultura familiar como sector dinámico con capacidad de renovación constante”. Los Gobiernos deben tomarse en serio este compromiso.

Descarga el borrador aquí

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bananas-2346692_1920El evento paralelo del Grupo de Trabajo del Jóvenes del MSC durante el 46º CSA: El futuro de la alimentación y las visiones de la juventud: “No heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos” (Dicho nativo americano)

El grupo de trabajo de jóvenes del MSC está organizando un evento paralelo el 18 de octubre de 8.30 a 10.00 horas en la Sala Irak (Edificio A, Sala 235) con la participación de FIDA y Costa Rica como panelistas.

El mundo se encuentra en una encrucijada. El número de personas malnutridas y en situación de inseguridad alimentaria va en aumento, los sistemas alimentarios actuales están rotos, las comunidades y los ecosistemas del planeta se enfrentan a una pérdida de biodiversidad sin precedentes y el cambio climático se ha convertido en una crisis en toda regla que está transformando de manera radical la relación de las comunidades con los recursos naturales y los territorios, obligando a millones de personas a abandonar sus hogares y familias. No podemos seguir ignorando estos enormes desafíos. ¿Qué nos quedará a la juventud y a las futuras generaciones? ¿Y cuál es nuestra función activa para cambiar el rumbo de esta tendencia tan dramática, también en el CSA?

El Plan de Acción Mundial para el Decenio de la Agricultura Familiar, recientemente lanzado, reconoce a los jóvenes como uno de los pilares y agentes clave para el marco de los próximos 10 años. El Plan de Acción establece que “el futuro de la alimentación y la agricultura está en manos de la próxima generación” de agricultores familiares y comunidades rurales. También se afirma que es más urgente que nunca dar una “respuesta coordinada a los complejos retos a los que se enfrentan los jóvenes” y que es urgente mejorar las capacidades de los jóvenes “para la acción colectiva” como camino a seguir para “replantear la percepción que tiene la sociedad de la agricultura familiar como un sector dinámico con una capacidad de renovación constante”.

La juventud de CSM comprende las voces de los grupos de jóvenes más vulnerables, pero también los que más contribuyen a la seguridad alimentaria y la nutrición. A través de un proceso de consulta, estamos finalizando nuestra visión, articulando nuestras demandas y necesidades, identificando las herramientas para realizarlas plenamente. No somos sólo un elemento adicional del mercado laboral, somos agentes de cambio, somos voces que necesitan ser escuchadas y estamos promoviendo en el terreno cambios para un entorno rural y urbano sostenible y justo para todas y todos.

Con este evento paralelo, queremos aprovechar la oportunidad para presentar nuestras visiones, destacar la urgente necesidad de reconocer a la juventud como un actor fundamental en la toma de decisiones y el debate político y subrayar una vez más que la juventud no es un agente monolítico sino un sujeto político plural inspirado por su diversidad e interseccionalidad.

Utilizaremos este espacio para abordar las cuestiones que están en el centro de nuestro propio camino de empoderamiento y desarrollo: el acceso a los territorios, recursos naturales y medios de producción, incluyendo la propiedad de la tierra y recursos naturales como el agua, entre otros; la necesidad de políticas públicas que nos permitan avanzar en la forma en que definimos, pero también apoyar nuestro empoderamiento a través de la salud, la educación, la recreación, los servicios sociales, el acceso a los mercados locales y a las semillas nativas; la necesidad de promover programas de financiamiento para la permanencia, retención y retorno a las áreas rurales de los jóvenes como una forma de revertir el proceso de migración forzada desde las áreas rurales; la necesidad de tener pleno reconocimiento de nuestra diversidad y autonomía como jóvenes campesinos, agricultores, pastores, pueblos indígenas, jóvenes rurales y urbanos, trabajadores, consumidores, y especialmente como contribuyentes a la economía; la necesidad de tener pleno reconocimiento de nuestros derechos como jóvenes.