• Mensajes clave resultado del webinario de septiembre 2021, co-patrocinado por OMS, OIT, ACNUDH, GANESAN, Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, IPES – Food, MSC. Programa disponible aquí.

La COVID19 tiene un impacto severo y duradero en la seguridad alimentaria y la nutrición, así como en el derecho a la alimentación y los derechos humanos relacionados, particularmente en los más vulnerables. La pandemia ha revelado y exacerbado las fragilidades e injusticias estructurales existentes en nuestros sistemas alimentarios y ha aumentado las desigualdades dentro de los países y entre ellos, exigiendo una transformación radical de nuestros sistemas alimentarios en dirección a una mayor resiliencia, equidad y sostenibilidad. Los países que sufren la deuda y la dependencia de las importaciones de alimentos están especialmente afectados y seguirán estándolo en el próximo período. Necesitan apoyo y solidaridad a nivel mundial para ayudarles a fortalecer la producción nacional de alimentos, mejorar los vínculos entre productores y consumidores, valorar los conocimientos tradicionales y establecer la protección social necesaria.

La crisis es multidimensional. Existen fuertes interconexiones entre los sistemas alimentarios y una amplia gama de otros factores, como la salud, los medios de subsistencia, los derechos de los trabajadores, la igualdad de género, el clima y otros. La salud pública, los derechos humanos y la recuperación económica repercuten en los sistemas alimentarios: los alimentos afectan a todo, y todo afecta a los alimentos. Un enfoque aislado para abordar áreas de impacto específicas de COVID19 no puede tener éxito. Dadas las complejas y profundas causas de la crisis, también es necesario crear capacidad para prever la probabilidad de que a la actual pandemia le sigan otras en el futuro y atenuar tales sucesos;

Diferentes actores y autoridades a nivel local, nacional y regional han tomado, y siguen tomando, medidas para hacer frente a los impactos de la pandemia tanto a corto como a largo plazo. Es importante entender el contexto territorial en el que se desarrollan las iniciativas locales, compartir experiencias y reforzar las sinergias entre los diferentes niveles y grupos de actores, y asegurar que sus esfuerzos reciben el apoyo coherente y coordinado que necesitan desde el nivel global. Un enfoque de “cada uno por su lado” no nos sacará de la pandemia.

A nivel global, las agencias de la ONU han desarrollado y adoptado instrumentos políticos y programas pertinentes en sus respectivos sectores. La iniciativa “Una salud” señala la importancia de los marcos de trabajo coordinados, al igual que la necesidad transversal de adoptar un enfoque centrado en el ser humano, una economía basada en el cuidado y la solidaridad, y un marco de derechos humanos que pueda abordar el problema estructural de las desigualdades protegiendo a las personas de los factores de discriminación. El grupo de trabajo sobre Covid de la FAO y la Unión Africana es una prometedora iniciativa de apoyo en el ámbito de la agricultura.  Lo que ha faltado hasta ahora es un proceso que permita reunir las diferentes perspectivas e iniciativas en un enfoque multisectorial y coordinado multilateralmente para identificar y responder eficazmente a las necesidades inmediatas generadas por el COVID19, al tiempo que se sientan las bases para una transformación de los sistemas alimentarios. Ahora tenemos suficientes conocimientos, lo que necesitamos es acción.

El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU es el foro adecuado para realizar esta tarea debido a su mandato enraizado en el derecho a la alimentación, a su composición y modo de trabajo inclusivos, a su capacidad de alcance desde el nivel local hasta el global y al fuerte apoyo basado en el conocimiento que proporciona el GANESAN. Los gobiernos deben asumir su papel como agentes de cambio, reguladores de los sistemas alimentarios y protectores del planeta, pero no pueden hacerlo solos. El COVID-19 es la cuestión prioritaria hoy en día, en particular para los países más vulnerables, y se requiere un enfoque inclusivo, multisectorial y multilateral para abordarlo, y el CSA es el lugar para empezar a construirlo. La OMS, la OIT y la ANCNUDH expresan su voluntad de participar en una iniciativa basada en el CSA en este sentido. El CSA49 debería acordar insertar en el PTPA la actividad de desarrollar una orientación política coordinada a nivel mundial para los impactos del COVID-19 en la seguridad alimentaria y la nutrición.

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