Pronunciada por Samuel Ikua, miembro de Kenia del Comité de Coordinación del MSCPI, la Coalición Internacional del Hábitat y uno de los coordinadores del grupo de trabajo de sistemas alimentarios urbanos y periurbanos.  

Me llamo Samuel Ikua, soy de la Coalición Internacional del Hábitat, facilito la participación del sector de las poblaciones urbanas afectadas por la inseguridad alimentaria y vengo de Nairobi (Kenia). Señora presidenta, nos gustaría expresar nuestro más profundo agradecimiento por su labor, su paciencia y su constancia infatigable a lo largo de este proceso. Su apoyo al CSA, y a todos sus mecanismos, ha dado testimonio de su dedicación. Su coraje brilla con toda claridad y se lo agradecemos de verdad.

A la incansable Secretaría, que siempre trabaja entre bambalinas para garantizar el éxito de esta Plenaria, le damos las gracias de corazón. Adriana, Chiara, Giorgia, Emilio, Lorenz, Raquel, Carolin, Tatiana, Eleonora, Marina, Fatiha: nos han prestado ustedes apoyo con las líneas de trabajo, los actos paralelos y la logística durante innumerables horas en los últimos meses. Esperamos que puedan tomarse un merecido descanso cuando esto acabe.

A quienes trabajaron en la sombra —mensajeros, las personas que nos dieron de comer, el personal de seguridad, las personas que limpian, el personal técnico y los y las intérpretes—, su apoyo constante y silencioso hizo posibles estos debates. Sin ustedes, nuestro diálogo no sería posible. Gracias.

Vivimos momentos difíciles, marcados por la violencia, el miedo, la tiranía y la incertidumbre. El Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas (MSCPI) es una plataforma a través de la que traer a estas salas las dificultades que afectan a nuestras comunidades. Se trata de una tarea abrumadora. Venimos aquí en calidad de pueblos indígenas, productores/as, pescadores/as, pastoralistas y personas desplazadas desde zonas devastadas por la guerra. Venimos a exigirles que pasen a la acción, venimos aquí y dejamos nuestras granjas, nuestros trabajos, venimos aquí no como trabajadores remunerados, sino que venimos aquí porque lo que está en juego es nuestra vida, nuestra tierra, nuestras semillas, nuestros medios de vida, nuestros ingresos, nuestra esperanza, nuestro futuro y nuestros derechos.

Y aun así, en estos tiempos sombríos, hay un silencio preocupante en torno a la destrucción que se desata a nuestro alrededor. Nos vemos gritando: “¿Acaso somos los únicos que vemos lo que le está ocurriendo a nuestro mundo?”. ¿Por qué los pueblos indígenas tienen derechos que no se respetan? ¿Por qué se hace caso omiso de las normas y las leyes procedentes de los órganos de las Naciones Unidas, mientras se quema viva a gente en hospitales y escuelas? ¿Por qué sí se invocan las normas y las leyes para mantenernos en silencio, cuando son las mismas normas que se pasan por alto cuando se mata de hambre a la gente y se la bombardea?

Nos duele el corazón ver las tierras inundadas y a tanta gente desplazada, al ver a nuestros compañeros que pasan hambre y mucho frío en las zonas de conflicto. Es doloroso escuchar aquí tantas promesas para luchar contra el hambre, y luego ver las diferencias entre lo que se dice en esta sala y lo que se hace fuera.

Sin embargo, frente a la oscuridad, nosotros y nosotras, el MSCPI, que somos personas de distintos sectores, territorios y realidades, encontramos motivos de celebración. Celebramos la sabiduría y resiliencia de nuestras comunidades y nuestros movimientos. Honramos la fuerza y la dignidad de todas las personas que producen y que, pese a todas las dificultades, siguen celebrando la vida.

Gracias, señora Presidenta, por cerrar esta Plenaria sin contratiempos. Nos llena de esperanza y nos infunde la sensación de que este diálogo cuidadoso llevará al CSA por un camino sólido y unificado. Un camino que debería seguir fortaleciendo la práctica de dar prioridad a la voz de las personas más afectadas por el hambre y la malnutrición. Una práctica que ha sido la marca del CSA desde su reforma. Desde el MSCPI, recordamos al CSA y a sus Estados miembros que uno de los principios fundamentales del derecho a una alimentación y una nutrición adecuadas es el derecho a una participación significativa en los procesos de toma de decisiones.

Aunque ese tipo de diálogo sea complejo y exija y requiera de paciencia, el CSA reconoce que la participación social aporta valor y legitimidad a estos instrumentos sobre políticas.

Asegurémonos de que estos debates sean el germen de una transformación más justa e igualitaria. Queremos dar las gracias a quienes se comprometen con el derecho a la alimentación, con el CSA y con la colaboración entre organismos de las Naciones Unidas, en especial los que tienen su sede en Roma. Gracias a todo el mundo por su compromiso.

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