En 2024 se celebra el 20º aniversario de las Directrices voluntarias del CSA sobre la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional (2004). El 52º período de sesiones plenarias del CSA incluyó un acto temático mundial en forma de sesión de balance dedicada al monitoreo de los avances en el uso y aplicación de las Directrices voluntarias.
El acto dio comienzo con un mensaje en vídeo de Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, seguido de un debate en el que participaron Michael Fakhri, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación; Pedro Arrojo Agudo, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el agua y el saneamiento; y representantes del Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas (MSCPI), el Mecanismo del Sector Privado (MSP), los Estados miembros del CSA, FAO, el Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe, la Asamblea Legislativa de África Oriental y la Asociación Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), entre otros. Por último, se invitó a las delegaciones de los Estados miembros a exponer sus reflexiones sobre experiencias, buenas prácticas y dificultades a la hora de aplicar las Directrices voluntarias, así como las prioridades detectadas para hacer avanzar el derecho a una alimentación adecuada, en el marco de una sesión moderada por la presidenta del CSA.
Las integrantes del Comité de Coordinación del MSCPI Taily Terena (Brasil / Joven Indígena y CITI) y Hala Barakat (Egipto / Coalición Internacional del Hábitat) participaron en el acto temático mundial.
– ¿Cuál es su punto de vista sobre la realización del derecho a la alimentación para los pueblos indígenas? ¿Qué hace falta para mejorar la realización del derecho a la alimentación para los Pueblos Indígenas?
Unati yuponiti. Buenos días.
Daré respuesta a su pregunta citando lo dicho ayer por la persona que representó al GANESAN: LA SEGURIDAD ALIMENTARIA VA MÁS ALLÁ DE LOS ALIMENTOS. El derecho de los pueblos indígenas a una alimentación adecuada está intrínsecamente ligado a que los territorios gocen de buena salud. Cuando digo “territorio”, me refiero a todo lo que lo rodea: el suelo, el agua y el aire. El fracaso a la hora de garantizar la buena salud de los territorios trae inseguridad alimentaria a nuestros pueblos y, con ella, la falta de futuro para los niños y jóvenes que viven allí. Ahora que celebramos el 20º aniversario de las Directrices voluntarias, debemos reconocer los retos que siguen presentes y los problemas a los que hacemos frente, para que podamos erradicar el hambre en el mundo.
A nosotros, los pueblos indígenas, se nos sigue amenazando, violando y asesinando por luchar por nuestro territorio, por nuestro bienestar. Nuestras semillas nativas siguen en peligro y continúa creciendo la contaminación de los territorios por plaguicidas y productos químicos como el mercurio. La crisis climática ya es una realidad para todo el mundo, pero quienes vivimos cerca de la tierra la experimentamos con más intensidad. Provengo de un territorio conocido por ser la mayor región húmeda del planeta y, debido a la acción humana, se está secando. Estamos sin agua para nuestros cultivos y nuestra seguridad alimentaria.
Sin embargo, la resiliencia es una de las cosas que aprendí de mis mayores, e incluso con todos estos problemas, mantenemos la esperanza de que podamos colaborar para encontrar una solución juntos. Por lo tanto, instamos a los Estados a intensificar sus esfuerzos para garantizar el respeto, la protección y la promoción de derechos de tenencia igualitarios, también a través del reconocimiento de los territorios de los pueblos indígenas. Apoyamos la iniciativa de Colombia de organizar una segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) y la iniciativa de Brasil sobre la Alianza mundial contra la pobreza y el hambre, y solicitamos a los Estados y a la FAO que se impliquen en este proceso, respetando y promoviendo la participación de la sociedad civil y los pueblos indígenas en el proceso de toma de decisiones.
¿Qué hace falta para mejorar la realización del derecho a la alimentación para los pueblos indígenas?
Para mí, el factor más importante es el reconocimiento y la implantación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP) y, por lo tanto, instamos a los Estados a promover y proteger un uso sostenible de la tierra y a quienes la cuidan. También es importante que se respete el consentimiento libre, previo e informado como un derecho colectivo de los pueblos indígenas en todos los procesos de toma de decisiones que puedan afectarnos, pero, por desgracia, no es lo que hemos visto en estas negociaciones. Queremos recordar a quienes aquí se encuentran, tomando decisiones en nombre de las personas que pasan hambre, que el acceso a agua de calidad y alimentos saludables es un derecho, no un privilegio, y no se puede utilizar como un arma de guerra. Ya producimos suficientes alimentos para alimentar a todo el planeta, lo que falta es voluntad política para producirla de un modo más saludable y repartirla a quienes no tienen. Termino diciendo que no hay manera de garantizar el derecho a la alimentación de los pueblos indígenas cuando hay otras naciones que se enfrentan a la violencia y el hambre, por lo que vaya toda nuestra solidaridad para nuestros hermanos y hermanas en Palestina, y pedimos un alto el fuego ya.
Ainapoyakué. Gracias.
– Desde su experiencia, ¿cuál es la importancia de las reformas constitucionales o de las leyes marco nacionales para hacer realidad el derecho a la alimentación tal y como lo concibe el MSCPI?
- El derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria en la Constitución de Egipto: una victoria para la sociedad civil
En la Constitución egipcia de 2014, el artículo 79 dice:
“Todo ciudadano tiene derecho a una cantidad suficiente de alimentos saludables y agua potable. El Estado proveerá recursos alimentarios a toda la ciudadanía. Garantiza también la soberanía alimentaria de manera sostenible, y vela por la protección de la biodiversidad agrícola y los tipos de plantas locales para preservar los derechos de generaciones”.
Durante el proceso de redacción en 2013 de la nueva constitución, creamos el grupo de trabajo sobre el derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria en Egipto, una iniciativa impulsada por la sociedad civil determinada a conseguir una formulación y unos compromisos progresistas en torno al derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria. Nos reunimos y propusimos el artículo que acabó siendo aprobado en enero de 2014. Es una gran victoria para la sociedad civil de Egipto. Se hace mención explícita al derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria. Es importante destacar que Egipto es el primer país árabe, y uno de los siete primeros de todo el mundo, en constitucionalizar la soberanía alimentaria. Junto a las disposiciones que obligan al Estado a atenerse a los acuerdos y tratados internacionales firmados por Egipto, el artículo 79 es un paso importante para pedirle cuentas al Estado y movilizar a la sociedad civil.
Resulta clave para abrir paso en el futuro a la aplicación del derecho a la alimentación: promueve el empoderamiento de la ciudadanía, el sentido de apropiación de la causa, y sus distintas implicaciones, y la participación de la sociedad civil en el proceso de concienciación, usando bien el artículo y protegiéndolo cuando se cuestione. Me refiero a casos de guerras, conflictos, ocupación y fenómenos meteorológicos extremos, situaciones en las que el derecho a una alimentación adecuada es más necesario que nunca, y donde la sociedad civil puede hacer valer el derecho a la alimentación. La alimentación como un derecho y no como un arma.
2. El derecho a la alimentación no acaba con su inclusión en las constituciones, con su aplicación, con la democratización de los espacios y procesos ni con poner de acuerdo a todo el mundo en torno a un enfoque basado en los derechos humanos. En el MSCPI, vemos que necesitamos hacer eso mismo a distintos niveles: nacional, regional y también mundial. Por ejemplo, aquí en la FAO, estamos experimentando una reducción de nuestro espacio como parte del CSA. A pesar de que el Consejo de la FAO reconoce la necesidad de reforzar el apoyo operativo al MSCPI, seguimos viéndonos en dificultades y necesitamos más participación, acceder a más espacios en la práctica, servicios de interpretación, etcétera. La FAO todavía no cuenta con un mecanismo formal de participación directa en sus órganos rectores.
3. Hacemos también un llamamiento a la acción. Al celebrar el aniversario de las Directrices sobre el derecho a la alimentación, reconocemos que el trabajo en torno a este derecho no se acaba aquí. Efectivamente, se han obtenido logros, tenemos directrices y se ha ampliado el marco normativo, pero sigue habiendo mucho que hacer. Por ese motivo, el MSCPI ha elaborado un Manifiesto sobre el Derecho a la Alimentación. Se puede encontrar en nuestra página web. En el manifiesto se definen con claridad nuestra visión y nuestras propuestas para acabar con el uso de los alimentos y el hambre como armas de guerra, combatir la desigualdad, redistribuir la tierra y transformar los sistemas alimentarios mundiales para hacer realidad el derecho a la alimentación y la nutrición de todo ser humano.
Contenido de interés
- Manifiesto de los Pueblos sobre el Derecho a una Alimentación y Nutrición Adecuadas (2024)
- Directrices Voluntarias del Derecho a la Alimentación del CSA (2004)
- Escucha la entrevista a Perla Álvarez del Comité de Coordinación del MSCPI sobre el Manifiesto de los Pueblos en Continentes y Contenidos.
