El 12 de abril de 2024 se celebró la segunda reunión del Grupo de trabajo de composición abierta del flujo de trabajo del CSA para reducir las desigualdades. La reunión proporcionó un espacio para que los participantes del CSA intercambiaran opiniones sobre sus prioridades y aportaran sus comentarios sobre el borrador cero de las Recomendaciones de Políticas presentado en marzo. Deidre “Dee” Woods (Reino Unido), Coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Equidad, Lena Bassermann (Alemania), del equipo de facilitación, y Judith Hitchman (Francia), participante del Grupo de Trabajo sobre Equidad, aportaron la voz colectiva del MSCPI a la reunión. Los comentarios escritos completos están disponibles aquí.

Pedimos un proceso que se base realmente en las realidades de los pueblos, los sectores y las comunidades de base que experimentan a diario los impactos de un mundo desigual.  

Dee Woods
Coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Equidad del MSCPI e integrante del Comité de Coordinación del MSCPI

Gracias, Presidenta. Le damos la bienvenida también a la Secretaria. Tenemos muchos comentarios, pero presentaremos únicamente los comentarios generales, y  haremos llegar de forma escrita el resto.

Los abismos de desigualdad dentro de los países del Sur Global y entre ellos se están profundizando y ensanchando drásticamente. Nos enfrentamos globalmente a conflictos cada vez más violentos, algunas guerras, y cada vez más personas viven en la pobreza y pasan hambre.

Con este telón de fondo, tenemos que preguntarnos: ¿Cuál es nuestra ambición para este proceso? ¿Para quién son realmente estas recomendaciones? Pedimos un proceso que se base realmente en las realidades de los pueblos, los sectores y las comunidades que sufren a diario las consecuencias de un mundo desigual. 

Nosotros, como MSCPI, reafirmamos nuestro aprecio y la relevancia del proceso de convergencia política “Reducir las desigualdades para la seguridad alimentaria y la nutrición”. Nuestros sectores lo consideran un prerrequisito para unos sistemas alimentarios inclusivos, participativos, equitativos, saludables y sostenibles. Como el mayor espacio internacional de movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil que trabajan para erradicar la inseguridad alimentaria y la malnutrición, el MSCPI prioriza las organizaciones y movimientos de personas a través de nuestros sectores, incluyendo a los Pueblos Indígenas, campesinxs, mujeres y diversos géneros como los más afectados por la inseguridad alimentaria y la malnutrición. También incluimos a quienes se encuentran en crisis prolongadas, conflictos y zonas de guerra como Gaza, Sudán, Yemen, Congo y Haití.

El MSCPI acogió explícitamente con satisfacción el alcance del proceso, así como el extenso análisis proporcionado por el GANESAN. Especialmente, entre otros, el profundo análisis de los factores sistémicos de la discriminación y los desequilibrios de poder que conducen a desigualdades que afectan a los resultados de la seguridad alimentaria y la nutrición. Celebramos que el borrador cero mencione los desequilibrios de poder que conducen a desigualdades en los sistemas alimentarios, aunque faltan orientaciones sobre cómo transformar estos desequilibrios.

Acogemos con satisfacción que el borrador cero siga la estructura del GANESAN, pero lamentablemente el marco multidimensional no se ha aplicado en todo el documento. En general, el borrador cero de las recomendaciones políticas del CSA sobre la reducción de las desigualdades para la seguridad alimentaria y la nutrición no refleja plenamente el nivel de ambición previsto.

Nos gustaría subrayar que la referencia a la necesidad de transformar los sistemas actuales de comercio, inversión y gobernanza de la deuda, y los subsidios relacionados con la seguridad alimentaria y la nutrición, son importantes porque es la primera vez que incluimos esto en un documento político. Y deberíamos reconocer la diferencia entre que el Comité tome decisiones sobre cuestiones que tienen como mandato de decisión otros espacios internacionales, como por ejemplo, el alivio de la deuda, y el comercio, y que el Comité haga aportaciones sobre las implicaciones de estas cuestiones en relación con la seguridad alimentaria y la nutrición, que luego puedan tenerse en cuenta en la toma de decisiones en otros espacios.

La mención de los enfoques agroecológicos y otros enfoques innovadores en el marco de las innovaciones en las cadenas de valor no es comprensible. Más bien, el potencial de la agroecología para reducir las desigualdades, tal y como se presentó en el GANESAN, debería destacarse en las recomendaciones políticas. 

El borrador no muestra la conexión entre las estructuras de poder y las desigualdades. Carece de la comprensión de que abordar las desigualdades requeriría una confrontación efectiva con las estructuras de poder como requisito previo esencial para un cambio sustancial. El cambio sostenible requiere comprender y abordar los factores sistémicos y las causas profundas de la desigualdad en su contexto. Comprender la inequidad y la desigualdad implica reconocer quién está marginado de las oportunidades alimentarias y nutricionales, así como identificar claramente cómo y por qué. Tenemos que analizar la raza, la casta, la edad, el género, la discapacidad, el origen indígena y la etnia. 

Necesitamos una aplicación coherente de la perspectiva de los derechos humanos y del correspondiente lenguaje de derechos humanos acordado internacionalmente, que es lo que falta: Un ejemplo de ello es la necesidad de distinguir entre titulares de deberes y titulares de derechos. Todo el documento debería ser revisado para incluir este aspecto. 

Hasta ahora, las recomendaciones no se dirigen a partes interesadas o actores específicos. Y necesitamos incluir UNDROP y UNDRIP , y otras resoluciones y documentos de la Asamblea General de la ONU reconocidos internacionalmente. 

  • Lena compartió información sobre los vacíos generales del Borrador Cero con base en el análisis colectivo del Grupo de Trabajo sobre Equidad. El análisis completo puede leerse en los comentarios escritos. 

Nos gustaría destacar principalmente que el marco multidimensional, el “motor de la equidad” del marco del GANESAN, debería añadirse al fundamento de las Recomendaciones políticas, ya que se trata de un análisis exhaustivo para comprender cómo la inequidad es interseccional, intergeneracional e interterritorial. Esto debería mencionarse explícitamente. 

En consecuencia, las acciones de las recomendaciones deben funcionar a través de procesos de reconocimiento, representación y redistribución, por lo que es importante tener en cuenta todo este marco en la justificación. Todas las acciones que tienen como objetivo abordar las desigualdades en los sistemas alimentarios necesitan trabajar a través de los derechos humanos y los principios de justicia, teniendo en cuenta la gama de diferentes conocimientos y pruebas disponibles para enmarcar las cuestiones y acciones. Y también haciendo referencia a varios productos del CSA ya mencionados y a otros marcos. 

Además, proponemos añadir un párrafo sobre conflictos y crisis basado en el Marco de Acción para las Crisis Prolongadas del CSA (Marco de acción del CSA), utilizando también su lenguaje. Debe garantizarse el acceso seguro y rápido a las comunidades afectadas para proporcionar ayuda humanitaria alimentaria y de subsistencia en todas las situaciones de conflicto, ocupación, terrorismo, desastres naturales y provocados por el hombre. 

Para el primer párrafo, sobre la tenencia de la tierra y los recursos, propondríamos no hablar de acceso, sino de control sobre los recursos. Es un punto muy importante para el MSCPI.

En cuanto al Enfoque de Género, creemos que realmente no es posible que las desigualdades de género se mencionen por primera vez en el punto 31, sino que pedimos un enfoque transformador de género que se aplique a lo largo de todo el documento, desde la justificación a lo largo de los diferentes apartados. Y también queremos enfatizar, como ha sido también la ambición desde el principio del proceso, tener realmente las desigualdades de género como una centralidad en la línea de trabajo.  

Los demás comentarios se compartirán mediante una contribución por escrito. 

Como ya hemos mencionado, las recomendaciones deben incluir diversas políticas como la UNDRIP y la UNDROP, y la resolución de la ONU sobre economía social y solidaria (ESS). Quiero destacar que más de 30 estados y regiones ya cuentan con legislación sobre Economía Social y Solidaria (ESS). En términos de formas de apoyar la justicia alimentaria, se trata de una palanca muy importante que va desde proporcionar comedores escolares a los niños, como en Cabo Verde, donde existe una legislación sobre ESS, hasta el empleo inclusivo y la riqueza colectiva a través de la incorporación de personas del empleo informal al empleo formal, mediante la creación de cooperativas a pequeña escala y a través del desarrollo económico comunitario y el apoyo a los mercados territoriales. 

En concreto, me remito a la política del CSA sobre la conexión de los pequeños agricultores con los mercados. La ESS incluye cosas como los fideicomisos de tierras comunitarias reconocidos, por ejemplo, por Hábitat Internacional. Un ejemplo de ello es cuando los alimentos se cultivan en huertos comunitarios que están perpetuamente en manos de la comunidad. Y esta es una forma de proporcionar seguridad alimentaria en muchos barrios negros de Nueva York, por ejemplo. 

También, la importancia aquí de las cadenas alimentarias directas, de los productores a los consumidores y otros medios de territorialización, el vínculo entre los consumidores y los productores que reducen en gran medida y tienen muchas técnicas diferentes en la reducción de las desigualdades tanto para los productores como para los consumidores.

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