• Cientos de organizaciones de la sociedad civil, pueblos indígenas y mujeres han instado a los Estados miembros del CSA a mantenerse firmes frente a las presiones para socavar los derechos humanos y la igualdad de género.
  • El grupo de trabajo sobre mujeres y diversidad de género del MSCPI hace un llamamiento a los Estados miembros del CSA y a otros participantes para que reconozcan a las mujeres como agentes políticos activos que tienen los derechos y el arbitrio para determinar su propia visión, cambio y desarrollo.

6 de mazo de 2023. Roma, Italia. En vísperas del Día internacional de la mujer, un revés para los derechos humanos se cierne sobre el proceso político de las Directrices voluntarias sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en el contexto de la seguridad alimentaria y la nutrición del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de las Naciones Unidas, advierte el grupo de trabajo sobre mujeres y diversidad de género del MSCPI. Cientos de organizaciones de la sociedad civil, pueblos indígenas y mujeres han instado a los Estados miembros del CSA a mantenerse firmes frente a las presiones para socavar los derechos humanos y la igualdad de género. Esto es fundamental si el CSA desea lograr la aprobación de directrices que, siguiendo la línea de los resultados de políticas anteriores, puedan dotar al mundo de estrategias eficaces, métodos probados y conocimientos valiosos a efectos de mejorar las políticas públicas para promover la igualdad de género.

En una reciente declaración pública respaldada por casi 500 organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y personas de todo el mundo, el grupo de trabajo del MSCPI pidió un proceso fundamentado e inclusivo que tenga en cuenta las formas de discriminación entrecruzadas y las diversas condiciones de opresión y violencia que afrontan las mujeres, las niñas y las personas no cisheteronormativas. Estas últimas son personas cuya identidad de género y/o expresión de género no coinciden con el sexo biológico que se les asignó al nacer, así como personas que experimentan afecto, atracción sexual y relaciones sexuales con personas del mismo género, o de más de un género.

En la actualidad, miles de millones de mujeres, niñas y personas no cisheteronormativas se llevan la peor parte de las crisis alimentarias, sanitarias y climáticas entrelazadas. Estas crisis, de una magnitud sin precedentes, están exacerbando formas sistémicas intolerables y preexistentes de desigualdad patriarcal, opresión, racismo, colonialismo, violencia y discriminación. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las mujeres representan el 44 % de la mano de obra agrícola en el Sur Global, pero solo poseen el 18 % de las tierras agrícolas, reciben el 5 % de los servicios de extensión agraria y cobran bastante menos que los hombres por el mismo trabajo.

En la declaración pública, el grupo de trabajo dejó claro que lo mínimo que puede aceptarse del CSA es la visión para un documento ambicioso. Como principal plataforma internacional e intergubernamental inclusiva para abordar cuestiones de seguridad alimentaria y nutrición, el Comité no puede hacer la vista gorda ante el hecho de que la discriminación de género es una cuestión transversal que impide a millones de personas de todo el mundo realizar su derecho a la alimentación al tiempo que alimentan al mundo.

“No podemos aceptar la invisibilidad de las referencias a muchas cuestiones cruciales, formas de opresión, violaciones de derechos y vidas, porque esto permite que la discriminación y las violaciones continúen sin cesar”, afirmó el grupo de trabajo.

En los dos últimos años, el CSA ha tenido la oportunidad excepcional de elaborar un instrumento de políticas pionero para abordar la desigualdad y la discriminación que afrontan las mujeres y las niñas a la hora de realizar su derecho a la alimentación. No obstante, en julio de 2022, incapaz de llegar a un consenso sobre cuestiones fundamentales, el CSA no pudo aprobar las Directrices voluntarias durante su 50.º período de sesiones. Afortunadamente, los Estados miembros acordaron trabajar juntos un año más con la esperanza de alcanzar un consenso. Ahora el proceso se ha reiniciado, bajo la dirección del presidente del CSA, Gabriel Ferrero, y se espera que las Directrices se aprueben durante el 51.º período de sesiones del CSA en octubre de 2023.

El borrador actual contiene importantes avances en términos de texto en favor de las políticas de protección social y la redistribución del trabajo de cuidados. Si bien casi el 80 % del texto se acordó ad referéndum en la última ronda de negociaciones, celebrada en julio de 2022, algunos Estados miembros han advertido recientemente de que podrían reabrir algunos párrafos.

Del mismo modo, en el nuevo borrador propuesto por el presidente del CSA ahora se ha suprimido texto en el que se reconoce a las mujeres y las niñas en todas sus diversidades. No se reconoce la existencia de personas no cisheteronormativas, una población que con frecuencia y cada vez más es objeto de discriminación. Tampoco se reconocen las estructuras patriarcales que han definido el actual sistema alimentario industrializado. Otro retroceso es la pérdida de prioridad de las secciones sobre violencia sexual y de género y el trabajo de cuidados no remunerados y doméstico: ambas son cuestiones estructurales que están tan estrechamente entrelazadas con la seguridad alimentaria y la nutrición que no podemos evitar situarlas en el centro de las Directrices sobre igualdad de género.

En respuesta, el grupo de trabajo ha expresado que los reveses del actual borrador no están relacionados con la “cantidad” de palabras, sino con la importancia de dónde se menciona determinada terminología y cómo se relaciona con el conjunto del documento. Advierte de que si nos ceñimos únicamente al lenguaje reconocido por un documento final de las Naciones Unidas o el CSA, el statu quo patriarcal, que da forma a las normas de género opresivas existentes, nunca se transformará y seguirá obstaculizando la realización de la seguridad alimentaria y la nutrición para todas las personas. La tan necesaria transformación radical y urgente de nuestros sistemas alimentarios fracasará si no se abordan las asimetrías de poder e injusticias históricas a las que se enfrentan las mujeres, las niñas y las personas no cisheteronormativas.

Eliminar del texto las voces de las personas más afectadas por la inseguridad alimentaria y nutricional no cambia la realidad. Las mujeres, las niñas y las personas no heteronormativas siguen afrontando graves adversidades, como la pobreza, una mayor carga de cuidados y una creciente exposición a la violencia de género y sexual. A menudo experimentan una violación de sus derechos de salud sexual y reproductiva. Promover la igualdad de género es un paso fundamental para erradicar el hambre, mejorar la nutrición y reforzar la capacidad de las personas para hacer frente a las crisis.

El grupo de trabajo sobre mujeres y diversidad de género del MSCPI ha incorporado al proceso las voces de campesinas, mujeres indígenas, mujeres de países devastados por la guerra, mujeres que viven bajo ocupación, personas no cisheteronormativas, pescadoras, mujeres sin tierra, pastoralistas, trabajadoras agrícolas y del sector alimentario, consumidoras y mujeres urbanas que sufren inseguridad alimentaria de numerosos países del Sur y del Norte. Las personas delegadas aportaron ejemplos basados en su experiencia personal, demostrando cómo la violencia sexual y de género sigue formando parte de su vida cotidiana. Explicaron además cómo esas formas de violencia se entrecruzan con otras formas de opresión, lo que impide su acceso a los recursos naturales y su control sobre ellos, y dificulta la producción de alimentos y el acceso a estos con dignidad. Varias intervenciones se basaron en la experiencia de primera mano como productores de alimentos a pequeña escala en sus territorios.

El 7 de marzo, en vísperas del Día internacional de la mujer, la línea de trabajo sobre género del CSA convocará una reunión del Grupo de trabajo de composición abierta, con la participación de Estados miembros, participantes y observadores. En esta ocasión, el grupo de trabajo sobre mujeres y diversidad de género del MSCPI, que participará activamente, hace un llamamiento a los Estados miembros del CSA y a otros participantes para que reconozcan a las mujeres como agentes políticos activos que tienen los derechos y el arbitrio para determinar su propia visión, cambio y desarrollo, y que ya están trabajando para lograr la seguridad alimentaria.

Enlaces de interés:

Lxs participantes en el grupo de trabajo del MSCPI sobre mujeres y diversidad de género están disponibles para cualquier consulta.

Contacto de prensa de la secretaría del MSCPI:

Betsy Díaz Millán: betsy.diaz.millan@csm4cfs.org

Marion Girard Cisneros: marion.girard.cisneros@csm4cfs.org 

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