En el Foro de Alto Nivel del CSA «Hacer frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación de los suelos mediante el derecho a la alimentación», Hamadi Ag Mohamed Abba, un agropastor de Tombuctú (Mali) y participante en el MSCPI, ofreció un importante testimonio sobre la crisis climática en el Sahel.

«El clima es asunto de todos. Todos debemos poner de nuestra parte, porque los desastres que ocurren en una región pueden tener repercusiones en otras».

Hamadi describió su región, el Sahel, marcada no solo por la crisis climática, sino también por la violencia generalizada contra la población civil. Lamentó el silencio persistente de la comunidad internacional ante estas tragedias.

«En el Sahel, la violencia contra la población civil es cotidiana. Más allá del cambio climático, la violencia está destruyendo los medios de vida de las personas, obligándolas a huir a países vecinos que también se ven afectados por el cambio climático y la pobreza».

Destacó que la región sufre temperaturas superiores a los 45 °C, escasas precipitaciones, lagos que se están secando y una desertificación que avanza rápidamente. Estas condiciones socavan los esfuerzos para restaurar las tierras degradadas y agravan la vulnerabilidad de las comunidades rurales.

También hizo hincapié en el papel central de la gobernanza como elemento crucial para anticipar las crisis y proteger a las comunidades. En el Sahel, los efectos del cambio climático suelen llegar de forma repentina e inesperada, a través de sequías o inundaciones devastadoras, y la mala gobernanza impide desarrollar la capacidad necesaria para responder.

Identificó la mala gobernanza como una de las principales causas del fracaso de las políticas de adaptación al clima. Señaló la marginación de los actores locales, la corrupción y el desvío de los fondos para el desarrollo como obstáculos importantes.

Hamadi también señaló que el vínculo entre las Convenciones de Río, la seguridad alimentaria y la nutrición también refleja la conexión entre el desarrollo y los derechos humanos. Cuanto más se respetan los derechos humanos, dijo, más se fomenta el desarrollo.

También señaló que, a pesar de los numerosos instrumentos internacionales adoptados por las Naciones Unidas, entre ellos el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), la Agenda 21 de Río (1992), las Directrices voluntarias sobre el derecho a la alimentación (2004) las Directrices voluntarias sobre la gobernanza de la tenencia (2012) y el Marco de Acción para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en Situaciones de Crisis Prolongadas (2015), su aplicación sobre el terreno sigue siendo insuficiente.

En la última parte de su intervención, Hamadi destacó el éxodo rural masivo que está vaciando el campo y concentrando la población en las zonas urbanas, lo que genera una presión creciente sobre los recursos y las infraestructuras urbanas, y propuso varias recomendaciones concretas para una adaptación climática exitosa en el Sahel:

  • Formar a las comunidades locales sobre los retos climáticos y las técnicas agrícolas sostenibles, incluida la gestión del agua, la agroecología, la agricultura resiliente y la diversificación de cultivos.
  • Empoderar a las mujeres y los jóvenes, que desempeñan un papel fundamental en la gestión de los recursos naturales y cuya participación en la toma de decisiones puede mejorar la eficacia de las iniciativas de adaptación y frenar la migración juvenil;
  • Invertir en infraestructuras resilientes al clima, como sistemas de riego eficientes, carreteras resistentes a las inclemencias meteorológicas e instalaciones de almacenamiento de cultivos;
  • Promover soluciones de energía renovable, como paneles solares y sistemas de recogida de agua de lluvia o pozos alimentados con energía solar.
  • Proteger los ecosistemas locales, que son vitales para la regulación del clima.
  • Fomentar prácticas agrícolas que mejoren la salud del suelo y reduzcan la dependencia de los insumos químicos.
  • Crear fondos específicos para el clima destinados a las comunidades locales y las zonas vulnerables, incluidos microcréditos para los agricultores y subvenciones para proyectos ecológicos, junto con mecanismos de transparencia.
  • Establecer una gobernanza descentralizada que permita a las comunidades locales participar plenamente en las decisiones sobre su medio ambiente.


Para más información sobre el Foro de Alto Nivel del CSA, visite el sitio web del CSA.

Vea las declaraciones de Hamadi en este vídeo resumen (en francés). 

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