“Se debe reconocer a pescadores y pescadoras artesanales como titulares de derechos, colocando su experiencia vivencial y sabiduría intergeneracional en el centro de las políticas y decisiones en materia de seguridad alimentaria y pesca” – Grupo de Trabajo de Pesca del MSCPI
Para miles de comunidades costeras y ribereñas del mundo, la pesca artesanal no es solo una actividad económica, es cultura, identidad y una fuente vital de alimentos nutritivos. A pequeña escala, las personas pescadoras artesanales abastecen a mercados locales y territoriales, sostienen economías y contribuyen directamente a la seguridad alimentaria.
Según el informe El estado mundial de la pesca y la acuicultura de la FAO, alrededor de 600 millones de personas dependen de la pesca a pequeña escala para su sustento. Este sector produce una parte significativa de los alimentos acuáticos que consumen las poblaciones locales y desempeña un papel clave en la nutrición.
A pesar de su contribución, las personas pescadoras artesanales continúan enfrentando invisibilidad estructural, desigualdad, exclusión política y crecientes presiones sobre sus medios de vida, territorios y recursos, como lo muestra el documento del Grupo de Trabajo de Pesca del MSCPI** presentado a la consulta sobre “Pesca y Acuicultura Sostenibles para la Seguridad Alimentaria y Nutrición” del Grupo de Expertos de Alto Nivel en Seguridad Alimentaria y Nutrición (GANESAN) del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA). Las contribuciones a la consulta sentarán las bases para la actualización del informe del Grupo de Expertos publicado en 2014.
El documento del MSCPI analiza cómo en muchas partes del mundo, pescadores y pescadoras artesanales se enfrentan a múltiples desafíos. Desde la criminalización por defender sus territorios hasta el acaparamiento de recursos, pasando por la expansión de la acuicultura industrial y políticas impulsadas bajo el concepto de economía azul. Dinámicas que priorizan modelos productivos orientados a la exportación o a la inversión privada, mientras relegan a los pueblos pescadores.
Las mujeres, las juventudes y los Pueblos Indígenas, se identifican entre los sectores que enfrentan mayores y múltiples formas de exclusión dentro de los sistemas alimentarios acuáticos. En Túnez, por ejemplo, las mujeres representan entre el 30% y el 40% de la mano de obra en la pesca artesanal, pero menos del 5% están oficialmente reconocidas como trabajadoras del sector. La mayoría participa en actividades como la recolección, el secado o la venta de pescado en mercados locales, muchas veces sin reconocimiento legal ni acceso a protección social.
También documenta cómo las iniciativas de conservación que, en algunos casos, se implementan sin procesos participativos y de consulta, y terminan restringiendo el acceso a zonas de pesca ancestrales. En Panamá, por ejemplo, los Pueblos Indígenas Ngäbe y Buglé han visto restringido progresivamente el acceso a sus territorios de pesca ancestrales bajo el argumento de la un proyecto de conservación de determinadas zonas marinas. De cinco áreas de pesca ancestral, hoy solo una sigue siendo accesible.
El MSCPI también alerta sobre cómo la acuicultura afecta los sistemas alimentarios locales al ocupar suelo agrícola productivo. Por ejemplo, en la región costera de Tamil Nadu, en India, tierras agrícolas que antes producían alimentos han sido convertidas en estanques de camarón destinados a la exportación. La expansión de esta actividad ha provocado la salinización del suelo, reduciendo las posibilidades de cultivar alimentos o mantener actividades de pastoreo.
Ante este panorama, el MSCPI propone una serie de elementos clave para orientar el informe del GANESAN, entre ellos:
- Reconocer a pescadores y pescadoras artesanales como titulares de derechos.
- Evaluar críticamente las políticas de economía azul y crecimiento azul.
- Analizar los efectos de la financiarización y privatización de los recursos acuáticos.
- Examinar los impactos de la acuicultura industrial en los ecosistemas y los sistemas alimentarios locales.
- Garantizar la participación efectiva de las personas pescadoras artesanales en la gobernanza.
- Abordar la violencia y criminalización contra comunidades que defienden sus territorios.
Además, el documento propone que el informe examine también los efectos del cambio climático en la pesca a pequeña escala, las barreras para la participación de las comunidades en la gobernanza y la creciente violencia y criminalización que enfrentan quienes defienden sus territorios.
El MSCPI hace un llamado a colocar la soberanía alimentaria y los derechos humanos en el centro de las políticas, y que estas reconozcan claramente la pesca a pequeña escala como un pilar de la seguridad alimentaria mundial. También recomienda al GANESAN definir con claridad las obligaciones de los Estados para regular a los agentes privados, proteger los derechos de tenencia y garantizar que las políticas den prioridad a la seguridad alimentaria local.
“La pesca a pequeña escala es fundamental para la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y la justicia social, y el futuro de los océanos y los sistemas alimentarios depende de su viabilidad.”, concluye el Grupo de Trabajo de Pesca del MSCPI.
La consulta del GANESAN recibió un total de 95 contribuciones de 41 países, disponibles para consulta en este enlace. La actualización del informe servirá de base para desarrollar las nuevas recomendaciones políticas mundiales que se negociarán en el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) en 2028.
Lea las aportaciones del Grupo de Trabajo sobre Pesca del MSCPI a la consulta del GANESAN
**Esta contribución fue preparada por el Grupo de Trabajo sobre Pesca del MSCPI de reciente creación, a través de una consulta con distintos movimientos, sindicatos, alianzas y organizaciones paraguas de pescadores/as y organizaciones no gubernamentales activas en el ámbito de la pesca, el derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria. Entre los colaboradores y las organizaciones que han prestado su apoyo, destacan las siguientes: Foro Mundial de Pueblos Pescadores (WFFP), Foro Mundial de Pescadores y Trabajadores de la Pesca (WFF), Consejo Internacional de Tratados Indios (CITI), Alianza por la Soberanía Alimentaria de Oriente Medio y África del Norte, Pan para el Mundo (Alemania), Confederación Africana de Organizaciones de la Pesca Artesanal (CAOPA), Colectivo Internacional en Apoyo de la Pesca Artesanal (CIAPA), FIAN Internacional y el Grupo de Trabajo del CIP sobre Pesca. El GT del CIP sobre Pesca es un espacio de alianza, solidaridad y coordinación que representa a una importante red mundial de pueblos pescadores a pequeña escala y Pueblos Indígenas de más de 100 países. Está compuesto por dirigentes del Foro Mundial de Pueblos Pescadores (WFFP), el Foro Mundial de Pescadores y Trabajadores de la Pesca (WFF), La Vía Campesina (LVC) y el Consejo Internacional de Tratados Indios (CITI). El Grupo de Trabajo participa a modo de observador en el Comité de Pesca (COFI) de la FAO y sus órganos auxiliares. Desempeñó una función clave en la adopción de las Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala (Directrices PPE) en 2014 y la aprobación del Marco estratégico mundial para la pesca en pequeña escala (MEM-PPE) en 2016, como respaldo para la implantación de las Directrices PPE.
Recursos de interés
- Informes: El estado mundial de la pesca y la acuicultura (FAO)
- La pesca y la acuicultura sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición (HLPE, 2014)
- La pesca y la acuicultura sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición (CSA, 2014)
- La pesca y el derecho a la alimentación en el contexto del cambio climático. Informe del Relator Especial sobre el derecho a la alimentación, Michael Fakhri
- Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala (FAO, 2015)
