Tras un proceso de dos años, han concluido las negociaciones del CSA sobre las Directrices voluntarias sobre igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas. Se espera que el documento sea aprobado durante la 51ª sesión plenaria del CSA en octubre. Dee Woods, Landworker’s Alliance UK, y La Vía Campesina, a nombre del Grupo de Trabajo sobre Mujeres y Diversidades de Género del MSCPI, hizo la siguiente declaración para expresar la preocupación del MSCPI sobre cómo se desarrollaron las negociaciones el último día (14 de junio), y denunciar cómo la falta de transparencia y de principios democráticos podría comprometer los resultados de este proceso. El Grupo de Trabajo aún tiene que evaluar el documento final, pero, como ya se ha expresado anteriormente, ésta era una oportunidad para que el CSA abordara algunos de los retos y barreras más estructurales para  la realización de los derechos de las mujeres, las niñas y las personas con diversas identidades de género. 

Ha sido un proceso difícil. Cuando iniciamos las negociaciones hace dos años, teníamos en nuestras manos un documento que prometía abordar algunos de los retos y obstáculos sistémicos y estructurales más arraigados para abordar la desigualdad de género y hacer realidad los derechos de las mujeres y las niñas en toda su diversidad. 

Pero el documento que tenemos ahora en nuestras manos es profundamente decepcionante para el MSCPI y para los millones de mujeres y niñas que podrían haberse beneficiado de una orientación política significativa y pertinente. 

Ha sido, un largo y arduo viaje, un proceso emocional, mental y físicamente exigente para las mujeres en toda su diversidad, de género y sexual, que han participado en el Grupo de Trabajo de Composición Abierta y en estas negociaciones. Hoy la modalidad de negociación en bloque que hemos presenciado se siente irrespetuosa de los esfuerzos que todas hemos realizado. Estos paquetes preacordados que excluyen al MSCPI socavan la inclusividad del CSA.

Lamentablemente, lo que hemos visto en cada ronda de negociación son cambios de lenguaje que hacen invisibles las realidades vividas y las aspiraciones de nuestros sectores. Lo que se ha acordado hoy muestra un total desprecio por nuestros electores. Las tácticas de negociación de “flexibilidad” y “compromiso” han dado como resultado un documento que compromete los derechos de más de la mitad de la población mundial a ser reconocidos y empoderados como seres humanos de pleno derecho.

Hemos sido flexibles en muchas cuestiones, el lenguaje y los conceptos que reflejan e impactan en las experiencias vividas por mujeres y niñas en toda nuestra diversidad y que tienen consecuencias para los derechos humanos.

Muchos conceptos se han suprimido sin nuestro consentimiento. Por ejemplo, se eliminó el derecho al agua y se han socavado otros marcos de derechos humanos, interconectados con el Derecho a la Alimentación.

Se ha BORRADO la existencia de mujeres y niñas de géneros diversos y LGBTQI+. La contribución de las organizaciones feministas a la lucha contra la desigualdad de género ha sido suprimida en estas directrices, pero no seremos borradas. 

Hoy hemos asistido incluso a la supresión de la palabra “género”, a pesar de que las desigualdades de género son la razón principal por la que hemos estado negociando aquí y ya había sido previamente diluida y sustituida por sexo. ¿Qué ha pasado con la política de “ningún paso atrás”?

Nos decepciona que muchos aspectos de nuestras vidas se consideren polémicos y que se hayan opuesto al único marco que describe, analiza y es realmente útil para este proceso, la interseccionalidad. 

Hay que abordar la pandemia invisible de la discriminación, la violencia y la violencia sexual y de género, ya que afecta a todos los ámbitos de nuestras vidas. No podemos permitir, seguir mirando de reojo, ignorando o silenciando las realidades de millones de personas en todo el mundo.  Todo lo que siempre hemos querido es un producto político basado en la compasión y la justicia. Un producto político que repercuta positivamente en la vida de millones de mujeres y niñas en toda su/nuestra diversidad.

No podemos dejar a nadie atrás, no debemos condenar a millones de mujeres y niñas en toda su diversidad a seguir sufriendo o incluso muriendo a causa de la violencia sexual y de género y del hambre y la malnutrición perpetuas. Lo único que queremos es tener Esperanza y dar Esperanza, tener vidas libres de miedo y violencia, libres de discriminación y sin sufrimiento. Exigimos que se nos respete como iguales. Exigimos nuestro derecho a la alimentación y a la nutrición. Exigimos que se reconozcan, protejan y cumplan todos nuestros derechos para poder vivir con dignidad.

Los derechos de las mujeres y las niñas en toda su diversidad a la seguridad alimentaria y la nutrición, y a desarrollar todo su potencial, no pueden quedar supeditados a intereses comerciales, políticos y socioculturales. ¡No podemos ser borradas! Lo reiteramos una vez más: ¡EXISTIMOS!

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