Seguimiento de la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios: la división reina en el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU

Roma, Italia. 14 octubre 2021. Tras los debates intergubernamentales celebrados en el 49° periodo de sesiones del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas (CSA 49), los gobiernos no han llegado a un consenso claro sobre el camino a seguir tras la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la ONU (UNFSS). Centenares de grupos de la sociedad civil y los pueblos indígenas están profundamente preocupados por las consecuencias que la Cumbre puede tener para el trabajo y el mandato del CSA, y para el multilateralismo en general.

“El modelo de gobernanza corporativa de múltiples partes interesadas encarnado e impulsado por la Cumbre profundiza los desequilibrios de poder existentes entre los Estados y debilita su papel en la gobernanza de la ONU. Es sencillamente inaceptable que los más altos cargos de la ONU y los gobiernos miembros estén promoviendo esta erosión del multilateralismo”, dijo Jordan Treakle, de la National Family Farm Coalition, miembro de La Vía Campesina, durante su intervención en nombre del Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas (MSC).

Treakle hizo eco a la declaración política firmada por más de 1.000 organizaciones que representan a las y los productores de alimentos a pequeña escala, los pueblos indígenas, las y los activistas de la justicia alimentaria y climática, los investigadores y las ONG, en la que se denuncia que la Cumbre no ha cumplido sus promesas.

El alcance de la influencia corporativa en la Cumbre ha sido asombroso, infiltrándose en la gobernanza de la Cumbre, en su estructura y en su contenido, según el nuevo informe “Exponiendo la captura corporativa de la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la ONU a través del multisectorialismo“. El informe revela que las plataformas corporativas están muy presentes en la dirección de la Cumbre y en las vías de acción en las que se desarrollaron sus “soluciones”.  Muestra que la Cumbre ha tratado de sustituir el multilateralismo (en el que los gobiernos toman decisiones y son responden por ellas ante su ciudadanía) por el multisectorialismo, una práctica de gobernanza que crea la ilusión de que todas las partes interesadas son iguales en sus derechos, capacidades y responsabilidades. En realidad, el enfoque multisectorial encubre injusticias, desequilibrios de poder y abusos históricos, profundizando la desigualdad y la injusticia.

En la sesión plenaria del CSA de esta semana, algunos países expresaron que el CSA debería desempeñar un papel importante en el seguimiento de la Cumbre, o de lo contrario correrá el riesgo de volverse irrelevante. Pero muchos hicieron hincapié en que los resultados de la Cumbre no fueron negociados por los Estados miembros y no deberían dar lugar a nuevas estructuras. Algunos sugirieron que el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible (HLPF) es un foro global más apropiado para el seguimiento de la Cumbre.

El Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación, Michael Fakhri, que ha participado en el desarrollo de la Cumbre, advirtió que el proceso de la misma marginaba los derechos humanos e ignoraba la cuestión más importante de estos tiempos, la pandemia del Covid-19. En su opinión, sería mejor que el CSA dedicara sus recursos y su capacidad de coordinación a abordar los devastadores efectos de la pandemia sobre la seguridad alimentaria y la nutrición.

La preparación de la Cumbre tuvo lugar durante la peor pandemia que ha sufrido el mundo en más de 50 años y en un periodo de intensificación de las catástrofes relacionadas con el clima. Sin embargo, la Cumbre no abordó las implicaciones sistémicas de la COVID-19 o del cambio climático y sus causas relacionadas: la agricultura industrial, las cadenas de suministro globales y la concentración corporativa en los sistemas alimentarios. “Con su estrecho enfoque en las finanzas, los costosos arreglos tecnológicos y los productos y tecnologías patentados por las empresas, los resultados de la Cumbre exacerbarán la desigualdad, la deuda, la desposesión y el extractivismo, especialmente en el Sur global, y socavarán aún más el suministro de alimentos a pequeña escala del que depende la mayor parte de la población mundial”, dijo Treakle.

Durante la sesión plenaria del CSA, el MSC reiteró sus objeciones a la propuesta de un “centro de coordinación” que daría seguimiento a los resultados de la Cumbre, encabezado por la FAO, el FIDA y el PMA. Esta medida alteraría significativamente la actual arquitectura de la gobernanza mundial de la alimentación y la agricultura, con implicaciones de gran alcance, en particular para el CSA. En cambio, es hora de que el CSA demuestre su fuerza y cumpla su mandato. El CSA debe abordar la insidiosa captura corporativa de los sistemas alimentarios y la gobernanza de los alimentos, incluso a través de programas, plataformas e iniciativas de gobernanza relacionadas con los alimentos y financiadas por el sector privado y las filantropías corporativas, como por ejemplo la Alianza Global para la Mejora de la Nutrición, EAT y la Red de Empresas SUN. El MSC hace un llamamiento a los Estados miembros y al CSA para que tomen en serio sus funciones y responsabilidades, y para que cumplan con sus obligaciones ante los pueblos del mundo.

Contacto con los medios de comunicación

Marion Girard Cisneros | Oficial de Medios |  Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas (MSC) para las relaciones con el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de Naciones Unidas (CSA) [email protected]

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