Las juventudes de distintos sectores del MSCPI comparten sus visiones, y experiencias para mitigar los impactos del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la degradación del suelo en el derecho a la alimentación en sus comunidades y territorios.
El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) ha producido diversas recomendaciones políticas y directrices que abordan aspectos clave para enfrentar estas crisis que impiden la realización del derecho a la alimentación. Entre ellas, las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional, así como otras sobre igualdad de género, la reducción de desigualdades, la pesca sostenible y cambio climático.
Dado que el CSA es un espacio multilateral e intergubernamental que produce documentos políticos negociados de forma inclusiva y con la participación de sociedad civil y organizaciones de Pueblos Indígenas, es fundamental que sus aportes también se articulen con otros espacios de gobernanza global donde se debaten estos temas cruciales para el derecho a la alimentación, como las Convenciones de Río.
En esta página compartimos una recopilación de testimonios de personas jóvenes que trabajan para lograr justicia climática y el derecho a la alimentación. Esta iniciativa busca fortalecer redes de solidaridad e intercambio de saberes. Para ampliar los vínculos, también se compartió la convocatoria con el sector de niños y jóvenes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
Si desea compartir sus experiencias, envíe su testimonio en formato de vídeo o grabación de voz, fotografía o por escrito a betsy.diaz.millan@csm4cfs.org.
Mensajes clave del sector de jóvenes del MSCPI para lograr la justicia climática y el derecho a la alimentación:
- Reforzar la participación de lxs jóvenes en los procesos de toma de decisiones. Campesinos, jóvenes, las mujeres y los Pueblos Indígenas se enfrentan cada día a las realidades del cambio climático y pagan un alto precio, pero se les excluye sistemáticamente de los espacios políticos. Los gobiernos y los espacios de gobernanza mundial deberían garantizar mecanismos de participación de los jóvenes y la sociedad en la elaboración de políticas sobre el clima y la alimentación.
- Reforzar el apoyo y la financiación de la agroecología. Asignar fondos a programas destinados a apoyar la transición hacia la agroecología y los sistemas alimentarios Indígenas y de la comunidad que regeneran la tierra, protegen la biodiversidad y refuerzan la resiliencia. La agroecología empodera a lxs jóvenes, apoya el trabajo decente y garantiza la justicia climática y alimentaria basada en la equidad y la soberanía.
- Los derechos a la alimentación y a la tierra: no son mercancías. La inseguridad alimentaria no es una amenaza futura, es una realidad presente. Las políticas deben reconocer el derecho a la alimentación, garantizar los derechos a la tierra y al agua y proteger los recursos naturales. Es urgente poner fin al acaparamiento de tierras y al desarrollo de actividades extractivas para garantizar el derecho a la alimentación y la mitigación de los efectos del cambio climático.
- Las herramientas políticas del CSA se centran en las personas e integran las voces de los grupos más afectados, como los agricultores de pequeña escala, las mujeres, lxs jóvenes y los Pueblos Indígenas. Se basan en los derechos humanos, en particular el derecho a la alimentación. Las recomendaciones políticas también se basan en evidencia científica, pues son respaldados por los informes del grupo de expertos de alto nivel (GANESAN). La guía del CSA puede favorecer la coordinación intersectorial para:
- Alinear las estrategias nacionales de adaptación al clima con los objetivos de seguridad alimentaria.
- Promover y apoyar la agroecología.
- Fomentar la gestión sostenible de la tierra para luchar contra la degradación.
¡LXS JÓVENES SON PARTE DE LA SOLUCIÓN!






