Descargar las aportaciones por escrito del Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas sobre cuestiones prioritarias que deben incluirse en el Borrador Cero de las Recomendaciones Políticas sobre la Reducción de las Desigualdades para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición.

23 de enero de 2024 – Intervención de Dee Woods, de Landworkers’ Alliance, Reino Unido, La Vía Campesina, y co-coordinadora del grupo de trabajo sobre equidad del MSCPI.

El Mecanismo de la Sociedad Civil y Pueblos Indígenas (MSCPI) confirma una vez más su reconocimiento de la pertinencia de la línea de trabajo sobre la reducción de las desigualdades en favor de la seguridad alimentaria y la nutrición. Para las próximas negociaciones, nos gustaría enfatizar los siguientes puntos, que consideramos especialmente importante que queden reflejados en las recomendaciones en materia de políticas. Pedimos encarecidamente recomendaciones de políticas ambiciosas que respalden un enfoque transformador, redistributivo y centrado en los derechos humanos, basado en el lenguaje acordado por las Naciones Unidas y en los productos del CSA, y que tengan como objetivo cuestionar los sistemas de explotación existentes, en lugar de utilizar expresiones poco claras como enfoques “atentos a la equidad”.

Desafiar el paradigma neoliberal

Las recomendaciones de políticas han de abordar la función del neoliberalismo, el capitalismo y la ideología del libre mercado en la profundización y el mantenimiento de las desigualdades de clase, estatus social, género, capacidad, etnia, raza o casta dentro de los países, y en el aumento de las diferencias entre los países. Deberían incluirse elementos que hagan referencia a las desigualdades y a la malnutrición en los países desarrollados. Hay que hacer hincapié en las políticas reguladoras que apoyan la redistribución de la riqueza y la renta, como la fiscalidad y la regulación de los mercados financieros. Habida cuenta de que el actual sistema desigual se basa en un sistema económico neoliberal, también deberían tenerse en cuenta las conclusiones de la OIT de 2022 sobre la función de la economía social y solidaria en el trabajo decente y la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas de abril de 2023 sobre la economía social y solidaria.

Seguir un enfoque fuertemente basado en los derechos para afrontar los desequilibrios de poder

Los derechos humanos y su indivisibilidad son esenciales para las políticas del CSA y los enfoques de los Estados. Hablan intrínsecamente de desigualdades, ya que sitúan a las personas más marginadas en el centro de la toma de decisiones, tanto en términos de procesos como de resultados. Debe reconocerse que la desigualdad está creciendo rápidamente dentro de los países y entre ellos, y que los factores estructurales y externos de desigualdad, como el injusto sistema comercial y financiero mundial, son factores clave de las desigualdades en el sistema alimentario. El mayor divisor de todos ellos es el económico, que tan bien articuló el Brasil en la presentación del informe durante el 51.º período de sesiones del CSA.

Afrontar las causas originarias de las desigualdades

  • La desigualdad en el sistema alimentario no solo puede cuestionarse apoyando a las personas más marginadas para que mejoren sus condiciones, sino que este esfuerzo debe incluir la redistribución de los recursos y abordar la forma en que los recursos, los activos, el valor y el poder se distribuyen y concentran de forma desigual, tanto dentro del sistema alimentario como en el conjunto de la sociedad.
  • La redistribución no solo implica el acceso a recursos como la tierra, las semillas o el agua, sino también el control sobre estos. Es necesario afrontar los desafíos que plantea la propiedad de la tierra, como la tenencia de la tierra, la distribución desigual de la tierra, las disparidades de género, los desequilibrios de poder como motor de la distribución desigual de la tierra y el acaparamiento de tierras.
  • Deben abordarse las diferentes historias de marginación y colonización de determinados países, regiones y poblaciones. Esto incluye los legados de racialización, racismo y marginación de miles de millones de personas en todo el mundo. Es fundamental adoptar una perspectiva interseccional en relación con las desigualdades junto con un compromiso claro con la reparación, la restauración y las responsabilidades comunes pero diferenciadas.
  • Tal y como se aborda en el informe del GANESAN, las recomendaciones en materia de políticas han de abordar las múltiples desventajas en la seguridad alimentaria y la nutrición definidas por grupos sociales y su interseccionalidad, también en los países desarrollados. Las recomendaciones deben mencionar las desigualdades relacionadas con el género/transgénero por medio de normas patriarcales, junto con las invisibilidades del trabajo de cuidados y reproductivo, que son fundamentales para la construcción y el mantenimiento de sistemas alimentarios seguros. Impuestas a las mujeres como una responsabilidad o inclinación natural, las labores reproductivas y de cuidados han estado limitando la vida, los medios de subsistencia, el movimiento y los espacios de las mujeres (trabajo no remunerado).
  • Se calcula que el 15 % de la población mundial sufre alguna Las personas con discapacidad tienen más probabilidades de vivir en la pobreza y de sufrir inseguridad alimentaria.
  • Las personas mayores son un segmento de la población mundial a menudo desatendido y marginado. Las personas mayores, y especialmente las mujeres, corren constantemente el riesgo de que se les nieguen sus derechos y no se satisfagan sus necesidades básicas en tiempos de crisis, en particular en lo que respecta al acceso a los alimentos.
  • Las recomendaciones de políticas han de reconocer la agroecología y sus principios como el enfoque fundamental para reducir las desigualdades. La agroecología tiene el potencial de superar los desequilibrios de poder dentro de los sistemas alimentarios situando a las personas y su arbitrio en el centro de los sistemas alimentarios, en lugar de incluir a distintos grupos en el actual sistema alimentario disfuncional.
  • La agricultura campesina contribuye poco a las emisiones históricas y reales de gases de efecto invernadero, pero está sufriendo la peor parte de estos efectos. Frente a esta injusticia, los flujos financieros internacionales no llegan suficientemente a los grupos más vulnerables. Debe reconocerse que las soluciones climáticas tienen un efecto importante en las desigualdades, ya que aumentan el acaparamiento de tierras y afectan a los derechos de las personas más vulnerables.
  • El sistema alimentario industrial mundial se caracteriza por altos niveles de concentración económica y de poder. Es esencial abordar la financiarización en curso del sistema alimentario, la función del comercio de futuros productos básicos y la especulación con los índices a la hora de sacar partido de las perturbaciones de precios e intensificar las situaciones de inseguridad alimentaria. Sancionar las prácticas comerciales desleales, facilitar la sindicalización y la creación de cooperativas llevaría a una mayor equidad.
  • El sistema de comercio mundial ha consolidado las desigualdades de larga data, beneficiando a los agentes estatales y corporativos que ya tienen un buen acceso a los recursos, el crédito y las infraestructuras en detrimento de los grupos históricamente desfavorecidos. Debe reconocerse la necesidad de un cambio en las premisas y objetivos del comercio internacional, así como la importancia de construir sistemas alimentarios regionales que atiendan a las necesidades y los derechos más que a la eficiencia económica, y que reconozcan que tanto el trabajo como los alimentos no deberían distribuirse y valorarse según principios competitivos.
  • La desigualdad y el endeudamiento están estrechamente correlacionados. El aumento de la deuda (pública o privada) no puede ser ni es la solución a la desigualdad actual. La marginación y la dependencia que sufren a menudo las y los campesinos, pescadores artesanales, trabajadores y consumidores no pueden resolverse aumentando su endeudamiento personal y creando nuevas formas de dependencia y subordinación hacia las agencias de crédito y el sector financiero mundial.
  • Más allá de un cambio hacia sistemas de protección social universales atentos a la edad y que transformen la perspectiva de género, se necesitan medidas de protección social que estén bien orientadas, sean flexibles y respondan a las crisis. Son necesarios sistemas de protección social que respondan a las crisis en contextos en los que las perturbaciones económicas y las relacionadas con el cambio climático perturban las cadenas de valor, socavan los medios de subsistencia y agravan aún más la inseguridad alimentaria.
  • El trabajo sobre las desigualdades debe abordar las situaciones de crisis prolongadas, hambre aguda y malnutrición, conflicto, ocupación y guerra, y el Marco de acción para la seguridad alimentaria y la nutrición en crisis prolongadas debería ser una base fundamental para ello, ya que cuenta con orientaciones basadas en los derechos humanos, acordadas por consenso por el CSA, pero su adopción y aplicación son increíblemente débiles.

Descargar las aportaciones por escrito del Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas sobre cuestiones prioritarias que deben incluirse en el Borrador Cero de las Recomendaciones Políticas sobre la Reducción de las Desigualdades para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición.

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